La situación de las mujeres mayas en Yucatán muestra dos caras: una positiva en la que se busca visibilizar su valor como centralizadoras de saberes ancestrales y su capacidad de lucha y resistencia, y una negativa en la que aún se muestran diversas formas de violencia, discriminación, marginación y desigualdad social, declaró Gina Villagómez Valdés, investigadora social de la Universidad Autónoma de Yucatán (Uady).
“El decreto de 2025 como Año de la Mujer Indígena tiene como objetivo resaltar la importancia de su participación en las comunidades, pero las mujeres indígenas aún no han sido suficientemente reconocidas como las guardianas de la cultura que son”, explicó.
Entrevistada con motivo del Día Mundial de la Mujer Indígena, que se conmemoró ayer, la investigadora destacó que el estudio de la UNAM de 2021 sobre la violencia de género contra mujeres y niñas indígenas en México revela que el 67.7% de las mujeres indígenas enfrentó algún tipo de violencia a lo largo de su vida.
“Las estadísticas son alarmantes: el 50.4% ha sufrido violencia psicológica, 36.7% violencia física y 41.8% violencia sexual”, afirmó.
“Hay una urgente necesidad de acciones concretas para empoderar a las mujeres mayas y garantizar sus derechos en Yucatán”, puntualizó.
La entrevistada señaló que en Yucatán la población indígena alcanzó las 519,167 personas en 2020, de las cuales 255,185 son mujeres. Esta situación se agrava debido a la discriminación y violencia que enfrentan, lo que se traduce en dificultades para acceder a servicios de salud y educación, así como en su participación política.
Gina Villagómez criticó a la actual administración federal y estatal por el retroceso en las políticas públicas que beneficiaban a las mujeres indígenas.
“El despido masivo de personal calificado en perspectiva de género dejó a muchas mujeres sin el apoyo necesario. Los centros de atención a la violencia han sido transformados en Centros Libre, lo que disminuye la asistencia a quienes enfrentan situaciones críticas”, lamentó.
También destacó que en Yucatán la violencia doméstica y sexual son problemas centrales que afectan a mujeres y niñas mayas.
“A diferencia de otras regiones del país, aquí la violencia se presenta en el ámbito familiar, y muchas mujeres no tienen los recursos para denunciarla”, dijo.
Por ello, hizo un llamado a las autoridades para que implementen políticas públicas efectivas que atiendan las necesidades específicas de las mujeres mayas.
“Los programas actuales no abordan problemas cruciales como la salud reproductiva y la violencia. Es fundamental que se reconozcan y cubran las necesidades reales de estas mujeres para mejorar su calidad de vida”, indicó.
Históricamente han sido guardianas de saberes ancestrales —continuó—, que tienen que ver con el medio ambiente, la producción de alimentos y productos que contribuyen a la economía local, regional y nacional.
Resistencia
“Las mujeres indígenas también han sido luchadoras a través de resistencias y acciones para defender sus territorios, sus costumbres y creencias, lo que las ha llevado a la lucha por sus derechos e, incluso, a la participación política”.
Pero reveló que a pesar de su papel crucial, el imaginario colectivo las identifica principalmente como víctimas de violencia estructural. “Esto perpetúa la idea de que son sujetos pasivos, incapaces de superar la adversidad sin el apoyo gubernamental. Las políticas paternalistas han reforzado esta percepción en lugar de fomentar su desarrollo autogestivo”, enfatizó.
Además, remarcó que su valor como agentes comunitarias de cambio, lucha y resistencia fue minimizado en el imaginario colectivo, ya que la sociedad las identifica solo como sujetos de violencia estructural.
“Esto significa que la población nacional e incluso las autoridades gubernamentales las consideran sujetos pasivos, personas inmersas en la pobreza y vulnerabilidad incapaces de vencer la adversidad sin el apoyo gubernamental”.
La especialista reveló que la Encuesta Nacional sobre Discriminación (Enadis) de 2022 evidenció que la población indígena es uno de los grupos que históricamente han sido objeto de discriminación estructural, según esta fuente, sustentada con datos del Inegi y Conapred, un 28.2 por ciento de las personas indígenas de 18 años y más declararon haber sido víctimas de discriminación.
“La Enadis también muestra que la discriminación es un problema persistente para este grupo, el 26.9% de la población indígena de 18 años y más señaló que se le negó algún derecho injustificadamente en los últimos 5 años”, citó.
“Lo que se ofrece en Yucatán son los programas emblema del gobierno federal sin considerar las necesidades y diferencias locales y regionales”, puntualizó.
Gina Villagómez precisó que, a diferencia del norte del país donde los problemas de las mujeres se relacionan con la inseguridad en el ámbito público, desapariciones o la falta de justicia, en Yucatán el problema central de mujeres y niñas mayas es la violencia doméstica y sexual.


