La temporada de frío en Yucatán podría poner en riesgo a los adultos mayores. Una doctora recomienda abrigarlos y que tengan una buena alimentación. De no cuidarse, podrían sufrir bronquitis o neumonía
La temporada de frío en Yucatán podría poner en riesgo a los adultos mayores. Una doctora recomienda abrigarlos y que tengan una buena alimentación. De no cuidarse, podrían sufrir bronquitis o neumonía

Aunque Yucatán es identificado por su clima cálido, la llegada de frentes fríos durante el invierno representa un riesgo real para la salud de la población, especialmente la de los adultos mayores.

Las bajas temperaturas, aun cuando no son extremas, pueden agravar los padecimientos preexistentes y detonar complicaciones que, de no atenderse a tiempo, ponen en peligro la vida de este sector.

Lucía Cordero Ruz, médica con experiencia en atención geriátrica, explica que con el envejecimiento el cuerpo pierde capacidad de regular su temperatura.

“Las personas mayores generan menos calor corporal, tienen menor masa muscular y, en muchos casos, padecen enfermedades crónicas que se descompensan con el frío”, señala.

Riesgos de salud en temporada invernal

Entre los problemas de salud más frecuentes durante la temporada invernal destacan las enfermedades respiratorias, como infecciones virales, bronquitis y neumonía, que en las personas mayores pueden presentarse sin fiebre alta y con síntomas poco evidentes. También aumentan los riesgos cardiovasculares, ya que el frío provoca la contracción de los vasos sanguíneos, elevando la presión arterial y el riesgo de infartos o eventos cerebrovasculares.

Otro peligro es la hipotermia, una condición que ocurre cuando la temperatura corporal desciende por debajo de lo normal, menos de 35 grados.

“No es exclusivo de climas extremos; puede presentarse dentro del hogar, en viviendas húmedas, mal ventiladas o poco abrigadas”, advierte la doctora.

En esta temporada de frentes fríos es fundamental observar cambios sutiles en el comportamiento del adulto en cuestión.

Somnolencia excesiva, confusión, dificultad para hablar, torpeza al caminar, escalofríos persistentes, piel fría al tacto o problemas para respirar son señales de alerta que requieren atención médica inmediata.

La especialista recalca que es importante revisar las uñas y los labios, que mantengan un color rosáceo y no purpureo.

En la tercera edad, muchas veces el cuerpo no ‘avisa’ de manera clara. Por eso, cualquier cambio repentino debe tomarse en serio”, subraya.

Cuando estos síntomas no se atienden a tiempo, las consecuencias pueden ser graves, como neumonías que requieren hospitalización, descompensación de enfermedades como diabetes o hipertensión, insuficiencia cardíaca e incluso daño multiorgánico en casos severos de hipotermia.

La prevención es clave, así que la especialista recomienda mantener a los adultos mayores bien abrigados, utilizando ropa por capas, preferentemente de algodón o ropa térmica, y cuidar especialmente manos, pies y cabeza. Es de vital importancia conservar los espacios del hogar cálidos, sin corrientes de aire, y revisar que cuenten con ventilación adecuada. Aunque tengan medias o calcetines, se debe verificar que sus pies no estén fríos ni azulados.

Asimismo, enfatiza que es fundamental la vacunación contra la influenza y el neumococo, así como de no suspender tratamientos médicos y acudir a revisión ante cualquier malestar.

En el invierno la alimentación cumple un papel fundamental.

Se recomienda una dieta equilibrada que incluya proteínas de calidad como pescado, pollo, huevos y leguminosas, que ayudan a mantener la masa muscular y la energía.

Las frutas y verduras ricas en vitaminas A y C, como cítricos y vegetales de hoja verde, fortalecen el sistema inmunológico.

La doctora aconseja mantener una buena hidratación, aun cuando la sed disminuye, pues es importante consumir líquidos, pueden ser calientes como caldos, sopas o infusiones, que aportan confort térmico.

En contraste, se debe evitar el exceso de grasas, azúcares y sal, que pueden afectar la salud cardiovascular.

El invierno puede ser una estación silenciosa en sus riesgos, pero con información, vigilancia y cuidados básicos, es posible proteger la salud de los adultos mayores.

“La familia y los cuidadores son la primera línea de defensa. Un entorno cálido, una buena alimentación y atención oportuna marcan la diferencia entre una temporada difícil y un invierno seguro”, concluye