Se acerca el inicio de la Cuaresma, período en que el consumo de pescados y mariscos suele incrementarse, por lo cual la venta de estos productos, que hasta el momento mantienen un precio estable, aumenta en un 30%.
Así lo manifestaron expendedores de estos productos en mercados de la ciudad, quienes ya se preparan para la demanda que se pueda tener.
Josué Acosta Caamal, de la pescadería Costa Azul —en el mercado Lucas de Gálvez—, señala que los consumidores pueden abastecerse de sus productos en este establecimiento, pues cuentan con una amplia variedad de pescados y mariscos.
Hasta el momento no ha habido variación en los precios, indica.
También recuerda que el mero, una de las variedades de pescado favoritas de los yucatecos, está en temporada de veda, pero hay otras especies disponibles como rubia, tilapia, mojarra blanca, etcétera.
Por ejemplo, precisa, la rubia de tamaño mediano está en $140 el kilo, la tilapia en $130 y la mojarra blanca en $140, en lo que se refiere a pescado entero.
Si de filete se trata, el precio oscila entre $200 y $250 el kilo, según la especie.
“Hay una variedad de pescado mediano, le decimos de filete de chacchí o de rubitas, ese lo tenemos en $150, y manejamos otro en $140, por lo que tenemos precios accesibles.
“Hay pescados finos, buenos, para que el público pueda comer buen pescado”.
El vendedor comparte que en la temporada de Cuaresma la preferencia de la gente de la ciudad es hacia el filete, el cazón y los mariscos.
Las personas que los visitan de las comisarías o de los pueblos prefieren llevar cabezas de pescados para hacer fritos y, algunos, filetes.
El cazón tiene un precio de $90 el kilo. Tienen también disponibles camarones cocidos y crudos, tentáculos de calamar cocidos, pulpo crudo, entre otras variedades.
El camarón grande se ofrece en $240 el kilo, hay una variedad más pequeña que se vende en $140 la bolsa.
Hasta el momento el pulpo se vende en $180 el kilo, pero aclara que no es temporada, sino que lo surten las empacadoras, por lo que mientras éstas no suban el precio ellos lo mantendrán.
Entre los productos frescos hay, además de los ya citados, langosta, jaiba, salmón y atún, detalla.
Durante la Cuaresma la venta se incrementa, explica, pero generalmente solo los viernes, pues muchas personas que se dedican a la venta de comida y tienen cocinas económicas o restaurantes suelen preparar un menú a base de marisco o pescados.
En este período las ventas se incrementan entre 30% y 40% los viernes, pero en la Semana Mayor la venta se dispara al doble, hay un incremento del 100% de lo habitual, afirmó.
“La última semana de Cuaresma se vuelve un caos el mercado, tiene que intervenir la Policía para estar viendo que la gente no se amontone, por lo que se recomienda anticipar las compras a la Semana Santa para que puedan hacerlo con tranquilidad”.
Ángel Villanueva Álvarez, quien ofrece pescados y mariscos en el mercado de Chuburná, manifiesta que en esta zona de la ciudad lo que más piden los clientes en la Cuaresma es el cazón, para hacer las clásicas empanadas o el entomatado.
El cazón se vende en trozo, pura pulpa, ya limpio, a un precio que hasta el momento es de $100 el kilo, pues suele subir un poco durante la Cuaresma.
Los consumidores también optan por el filete de pescado, como la rubia, para empanizar o para ceviche.
También maneja filete de pargo, de coronado, de mojarra y de huachinango, lo que hay fresco es lo que les surte el proveedor. Los precios varían según la especie, pero van de los $180 hasta los $250 el kilo.
Respecto al pescado entero, apunta que la gente busca el llamado “sartenero”, como los parguitos, el boquinete, rubia, entre otros, cuyos precios oscilan entre los $120 y los $150 el kilo.
El oferente coincide en que las ventas se incrementan un 30% a 40% durante la Cuaresma, pero no se compara con algunos años atrás, cuando la gente respetaba tanto la vigilia de los viernes que se hacían filas para comprar.
Él es la tercera generación de su familia vendiendo pescados y mariscos en el mercado de Chuburná. Recuerda que cuando su abuela vendía pescado frito se hacía una larga fila de personas esperando para comprar, eso ya no ocurre hoy día.




