Semarnat negó la autorización ambiental a un complejo militar de Sedena en Chetumal, Quintana Roo, pero la obra que taló 4.55 hectáreas está casi está terminada
Semarnat negó la autorización ambiental a un complejo militar de Sedena en Chetumal, Quintana Roo, pero la obra que taló 4.55 hectáreas está casi está terminada

Semarnat negó la autorización ambiental a un complejo militar de Sedena en Chetumal, Quintana Roo luego de confirmar la tala ilegal de 4.55 hectáreas y el avance de obras sin permisos, aunque ya casi está concluida.

Por primera vez, la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales de México (Semarnat) negó a la Secretaría de Defensa Nacional el permiso para construir una obra en Quintana Roo que ya está casi terminada.

El nombre oficial del proyecto es “Equipamiento y Obra Pública del Cuerpo de Policía Militar, para contribuir a las operaciones del Orden Interior y Seguridad Nacional, 2023 y 2024, Construcción de Instalaciones para dar seguridad (Frente 10)”.

“Se identificó que en el predio de ubicación del proyecto ya se realizó la remoción de la vegetación existente y por ende, el cambio de uso del suelo de áreas forestales, así como un gran avance en la construcción de la infraestructura”, escribe la Semarnat en su resolutivo del 13 de agosto.

La negativa se dio luego de confirmar que antes de iniciar cualquier trámite había talado 4.55 hectáreas y construido casi por completo un complejo en Quintana Roo, indica un reporte de Animal Político.

También se señala como otra causa el hecho de que la Sedena realizó un pago de derechos de 46 mil 574 pesos, sin embargo, omitió el correspondiente a la recepción, evaluación y resolución de la MIA-P del proyecto, por la cantidad de 93 mil 150 pesos.

Dónde se ubica la obra y cómo es

Se trata de unos edificios que se encuentran en la entrada de Chetumal, cabecera del municipio de Othón P. Blanco y capital del estado, a un costado del nuevo aeropuerto internacional que desde noviembre de 2023 es administrado por el Grupo Aeroportuario, Ferroviario, de Servicios Auxiliares y Conexos Olmeca-Maya-Mexica, propiedad del mismo Ejército, renombrado como Grupo Mundo Maya por cuestiones de mercadotecnia.

El proyecto ocupa dos predios, con una superficie total de 74,322.80 m2, manifestando que requerirá una superficie de cambio de uso del suelo de áreas forestales de 45,531.11 m2, con vegetación de tipo selva mediana subperennifolia.

A finales de junio de 2025, el Ejército informó que las instalaciones, que albergarán dos compañías de la Guardia Nacional integradas por 120 elementos cada una, contaban con un 75% de avance y que los trabajos iban a concluir en octubre de este año.

Medios locales reportaron que se trataba de un complejo habitacional de 28 viviendas y 7 edificios de cuatro plantas, con una inversión de 79 millones de pesos.

Modus operandi del Ejército mexicano, dañino para el ambiente

Arrancar las obras antes de obtener los permisos ambientales es una práctica común en los proyectos que la Sedena desarrolla en la Península de Yucatán.

También empezó sin la autorización de Semarnat la excavación de bancos de extracción de material pétreo, la construcción del Tren Maya, los ahora llamados Hoteles Mundo Maya y el aeropuerto de Tulum.

En estos casos, la Sedena obtuvo los permisos cuando las obras ya estaban en fase avanzada de construcción, pero el proyecto de Chetumal ha sido tratado de forma distinta.

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Profepa, que también depende de Semarnat, debe resolverlo

La Semarnat pide a la Sedena dirigirse a la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa), para que determine lo correspondiente al iniciar obras y actividades sin contar con la autorización respectiva.

La dependencia tendría que actuar de forma inmediata y entre sus facultades está clausurar obras que no cumplen con la normatividad.

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“Profepa tiene que establecer sanciones y señalar las medidas que Sedena tiene que emprender para restaurar esa zona, para que el ecosistema pueda regenerarse”, dice Irma Morales Cruz, abogada de la Asociación Civil Defendiendo el Derecho a un Medio Ambiente Sano (DMAS). “Esperamos que la Profepa realmente tome las medidas pertinentes y seguiremos vigilando, no hay que despegar el dedo del renglón”, señala.