Las cifras oficiales sobre homicidios y desapariciones son cuestionadas por especialistas en seguridad, advirtiendo inconsistencias metodológicas
Las cifras oficiales sobre homicidios y desapariciones son cuestionadas por especialistas en seguridad, advirtiendo inconsistencias metodológicas

CIUDAD DE MÉXICO.— Los datos oficiales sobre homicidio doloso y delitos de alto impacto difundidos por el gobierno federal dejaron de ser un indicador confiable para medir la violencia real que enfrenta México, advirtieron especialistas en seguridad, quienes señalan que las cifras no reflejan la magnitud del problema ni permiten evaluar con precisión la evolución del crimen.

De acuerdo con un reportaje de Proceso, expertos consultados coinciden en que los números presentados en las conferencias matutinas de la presidenta Claudia Sheinbaum presentan fallas técnicas y metodológicas que distorsionan la lectura de la violencia letal en el país y favorecen una narrativa oficial de reducción del delito.

Académicos y analistas explican que uno de los principales problemas es el cambio en la metodología de medición, lo que rompe la comparabilidad histórica de los datos y genera inconsistencias entre los registros de homicidios, desapariciones y otros delitos vinculados con la violencia extrema.

Entre las irregularidades se encuentra la reclasificación de una parte significativa de los homicidios dolosos dentro de la categoría de “otros delitos contra la vida”, una práctica que, de acuerdo con los especialistas, reduce artificialmente las cifras oficiales de asesinatos.

A esta situación se suma el subregistro de desapariciones, pues muchas personas que en realidad fueron asesinadas no aparecen como víctimas de homicidio en las estadísticas oficiales, lo que fragmenta la medición del fenómeno y oculta su verdadera dimensión.

El problema, advierten, podría agravarse con la decisión del gobierno federal de actualizar el Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas (Rnpdno), ajuste que genera preocupación entre expertos por su posible impacto en la transparencia de los datos.

El 18 de diciembre pasado, la presidenta Claudia Sheinbaum informó que, conforme a la ley, solo se considerará como persona desaparecida a quien cuente con una carpeta de investigación abierta, lo que dejaría fuera del registro a miles de casos que no avanzan en el sistema de procuración de justicia.

Especialistas alertan que este criterio reducirá de manera artificial las cifras oficiales de desaparición y dificultará el análisis del vínculo entre este delito y violencia homicida que afecta amplias regiones del país.

La narrativa oficial sobre seguridad se ha centrado en la reducción de los homicidios dolosos como prueba de que la estrategia está dando resultados y que la violencia está en descenso.

Sin embargo, esta versión contrasta con el aumento en la percepción de inseguridad entre la población, que pasó de 58.6% a 63% en el último año, de acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía.

Incremento significativo

Además, durante el primer año del actual gobierno federal se registró un incremento significativo en las desapariciones, un fenómeno estrechamente ligado a la violencia criminal y a la operación de grupos delictivos.

Datos del Rnpdno indican que entre el 1 de octubre de 2024 y el 30 de septiembre de 2025 se contabilizaron 14 mil 761 personas desaparecidas y no localizadas, una cifra sin precedente para un solo año de gobierno.

Ese número representa un aumento de 54% respecto al promedio anual del sexenio anterior, que se ubicó en nueve mil 582 casos, lo que refuerza las dudas sobre la consistencia del discurso oficial de pacificación.

Para los especialistas, este comportamiento sugiere que los datos están siendo ajustados para sostener la narrativa de que la violencia letal va a la baja, aun cuando otros indicadores muestran una realidad distinta.

“Existe una manipulación directa de las cifras de incidencia delictiva con fines políticos”, afirmó Armando Vargas, coordinador del Programa de Seguridad de México Evalúa, al referirse a los cambios en los registros oficiales.

El especialista explicó que esta narrativa permite al gobierno federal responder a los señalamientos de la oposición, construir un legado propio en materia de seguridad y sostener un discurso favorable ante el gobierno de Estados Unidos.

Cifras dispares

Según cifras presentadas por la presidenta en diciembre, los homicidios dolosos habrían disminuido 37% entre septiembre de 2024 y noviembre de 2025, al pasar de 86.9 a 54.7 víctimas diarias.

No obstante, Vargas alertó sobre comportamientos anómalos en entidades como la Ciudad de México, donde los registros de “otros delitos contra la vida” superan a los homicidios dolosos oficialmente reconocidos.

En ese mismo periodo, la capital del país reportó un elevado número de personas desaparecidas, lo que refuerza la hipótesis de una fragmentación deliberada de la violencia letal en distintas categorías estadísticas.

“Ya no tenemos datos válidos sobre la violencia letal en México”, advirtió el especialista, al señalar que sin información confiable resulta imposible diseñar políticas públicas eficaces y evaluables.

Medición de la violencia en México

Especialistas alertan sobre una manipulación de cifras delictivas por el gobierno.

Indicador homicida

Durante décadas el homicidio funcionó como principal referencia estadística para evaluar violencia, simplificando realidades complejas, invisibilizando otros delitos, dinámicas y factores sociales, lo que produjo diagnósticos parciales y políticas públicas insuficientes.

Reforma metodológica

Expertos proponen reformular medición incorporando múltiples variables delictivas, abrir bases de datos a revisión independiente y garantizar transparencia, permitiendo diagnósticos para estados y municipios, además de mejor planeación de políticas.

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