CIUDAD DE MÉXICO.- La situación política de Adán Augusto López Hernández atraviesa un momento de redefinición, según reveló el periodista Raymundo Riva Palacio.
Un reciente proceso de debilitamiento interno y presión externa han modificado la posición del ex secretario de Gobernación en el Senado, así como dentro de Morena.
El senador dejó la coordinación de la bancada morenista en la Cámara Alta, un cargo que, según Riva Palacio, sostenía en buena medida por el respaldo del expresidente Andrés Manuel López Obrador.
Sin embargo, en los últimos viajes del exmandatario a la Ciudad de México, ya no hubo gestiones para mantenerlo en esa posición, reflejando la pérdida de tracción política de quien fue aspirante a la candidatura presidencial de la 4T en 2024.
De acuerdo con la editorial de Riva Palacio, su salida no fue un simple ajuste administrativo, pues ocurre en medio de tensiones con Estados Unidos y en un reacomodo estratégico impulsado desde Palacio Nacional.
Presiones de EE.UU. contra Adán Augusto López
Según Riva Palacio, López Hernández se convirtió en un foco de tensión bilateral por la percepción de que se le brindaba protección para garantizarle impunidad ante señalamientos relacionados con presuntos vínculos con el crimen organizado.
Estados Unidos habría solicitado pruebas que México pidió sin éxito. Asimismo, se menciona que hubo un intento de enviarlo como embajador a Europa, pero tres países consultados no respondieron a la solicitud de beneplácito.
El secretario de Estado, Marco Rubio, habría planteado a la presidenta Claudia Sheinbaum que López Hernández dejara la coordinación en el Senado.
Aunque mantuvo su escaño y el fuero constitucional, su salida de la coordinación fue interpretada como una señal hacia Washington.
Para el ala dura del obradorismo, este movimiento fue equivalente a un “recorte de pérdidas”, mientras que para la Presidencia representó un mensaje de que el statu quo se había modificado.
“López Hernández está comenzando a darse cuenta de que los apoyos que tenía hasta hace poco se han ido evaporando. No pensaban algunos de sus cercanos que iban a restarle poder y comenzar a separarlo del núcleo central del régimen, como en principio habían planteado diplomáticos estadounidenses a la presidenta Sheinbaum“.
“Su insolencia no lo ayudaba, ni la prepotencia de su red financiera”, sostuvo el periodista, “pensaban que seguirían los negocios como siempre y que los respaldos de su grupo le permitirían seguir operando intereses ajenos a Palacio Nacional”.
Tras la renuncia, el equipo de López Hernández comenzó la entrega administrativa y política al nuevo coordinador, Ignacio Mier. El relevo incluye el manejo de posiciones y una partida presupuestal discrecional cercana a dos mil millones de pesos anuales.
Esta transferencia de poder concluiría a finales de mes, momento en que el senador quedaría en una posición incierta dentro del engranaje morenista.
Mier, considerado institucional, fue convocado por la presidenta Sheinbaum y asumió la coordinación con la expectativa de mantener disciplina interna, principalmente en lo que se refiere el senador Gerardo Fernández Noroña en temas de política exterior.
“Aunque muy amigo de López Hernández, Mier es considerado institucional, por lo que pensaban que no iría a las contras de la presidenta.
Una primera prueba fue que hablara con el senador Gerardo Fernández Noroña para que dejara de hablar sobre la política exterior mexicana, que estaba afectando el delicado equilibrio con Estados Unidos.
Varias peticiones a López Hernández para que controlara la incontinencia verbal de Fernández Noroña fueron desoídas. Y ahora, desde que Palacio Nacional pidió la intervención de Mier, el senador ha cerrado su boca“.
Caso Hernán Bermúdez, líder de ‘La Barredora’ que salió del círculo cercano de Adán Augusto
Otro elemento relevante en contra del morenista es el caso de Hernán Bermúdez Requena, exsecretario de Seguridad en Tabasco durante la gubernatura de López Hernández y señalado como fundador del grupo delictivo “La Barredora”.
De acuerdo con Riva Palacio, las agencias estadounidenses lo consideran un pivote en relaciones criminales construidas durante el sexenio anterior.
Paradójicamente, se menciona que la advertencia de que Bermúdez Requena negociaba ser testigo colaborador ante el Departamento de Justicia habría incidido en el cambio de circunstancias del senador.
No obstante, el fuero constitucional funciona como un cortafuego. Riva Palacio señala que no se ve probable, por ahora, que se abra una investigación formal en su contra en México.
“Una de las mayores reticencias a quitar apoyo a los líderes de Morena era que, si llegara a caer uno, los demás vendrán en racimo.
Con López Hernández hubo un cortafuego: el fuero constitucional.
No será el primero de muchos, pero sí el primero en donde se probará la resistencia de Palacio Nacional para evitar procesos legales contra figuras del régimen, contra la voluntad política en Washington para decidir que unilateralmente irán por ellos“.
El desenlace, concluye su análisis, pondrá a prueba la capacidad de Palacio Nacional para contener eventuales procesos legales frente a la voluntad política en Washington.
“La separación de la coordinación, que quedó fuera del alcance del manto de protección que le había extendido López Obrador, es un mensaje hacia el interior de Morena, donde el recálculo es que el rumbo no irá de más a menos.
Sin embargo, López Hernández es una pieza muy importante del engranaje morenista: sabe mucho porque tiene mucha información“.
