CHICAGO (AP).— El reverendo Jesse L. Jackson, protegido del reverendo Martin Luther King Jr. y candidato presidencial en dos ocasiones, que lideró el Movimiento por los Derechos Civiles durante décadas tras el asesinato del venerado líder, murió ayer a sus 84 años.
Como joven organizador en Chicago, Jackson fue convocado a reunirse con King en el Motel Lorraine, en Memphis, poco antes de que mataran a King, y después se posicionó públicamente como el sucesor de King.
Jackson encabezó toda una vida de cruzadas en Estados Unidos y en el extranjero, defendiendo a los pobres y a los desfavorecidos en temas que iban desde el derecho al voto y las oportunidades laborales hasta la educación y la atención médica. Logró victorias diplomáticas con líderes mundiales y, a través de su Coalición Rainbow/PUSH, canalizó los clamores por el orgullo negro y la autodeterminación hacia las salas de juntas corporativas, presionando a ejecutivos para que Estados Unidos fuera una sociedad más abierta y equitativa.
Y cuando declaraba: “Soy alguien”, en un poema que repetía a menudo, buscaba llegar a personas de todos los colores. “Puede que sea pobre, pero soy alguien; puede que sea joven, pero soy alguien; puede que reciba asistencia social, pero soy alguien”, entonaba Jackson.
Era un mensaje que asumió de manera literal y personal, tras haber pasado de la oscuridad en el Sur segregado a convertirse en el activista por los derechos civiles más conocido de Estados Unidos desde King.
“Nuestro padre fue un líder servidor —no solo para nuestra familia, sino para los oprimidos, los que no tienen voz y los pasados por alto en todo el mundo”, dijo la familia Jackson en un comunicado publicado en internet. “Lo compartimos con el mundo y, a cambio, el mundo pasó a ser parte de nuestra familia extendida. Su inquebrantable creencia en la justicia, la igualdad y el amor elevó a millones, y les pedimos que honren su memoria continuando la lucha por los valores por los que vivió”.
Una voz guía
A pesar de profundos problemas de salud en sus últimos años, incluida una rara afección cerebral que afectó su capacidad para moverse y hablar, Jackson continuó protestando contra la injusticia racial hasta la era de Black Lives Matter. En 2024, apareció en la Convención Nacional Demócrata en Chicago y en una reunión del Concejo Municipal para mostrar apoyo a una resolución que respaldaba un alto al fuego en la ocupación israelí en Gaza.
“Aunque ganemos”, les dijo a los manifestantes en Mineápolis antes de que Derek Chauvin, el policía cuya rodilla asfixió a George Floyd fuera condenado por asesinato, “es alivio, no victoria. Siguen matando a nuestra gente. Detengan la violencia (…). Mantengan viva la esperanza”.
La voz de Jackson, impregnada de las conmovedoras cadencias y la poderosa insistencia de la iglesia negra, exigía atención. En su campaña y en otros ámbitos, usó rimas y consignas como: “Esperanza, no droga” y “Si mi mente puede concebirlo y mi corazón puede creerlo, entonces puedo lograrlo”, para transmitir sus mensajes.
Al mirar atrás sobre su vida y legado, Jackson dijo a The Associated Press en 2011 que se sentía bendecido por poder continuar el servicio de otros líderes que lo precedieron y sentar una base para los que vendrían. “A veces, cuando derribas muros, quedas marcado por los escombros que caen, pero tu misión es abrir huecos para que otros detrás de ti puedan pasar corriendo”.
En sus últimos meses, en los que recibió cuidados las 24 horas, perdió la capacidad de hablar y se comunicaba con familiares y visitantes tomándoles de las manos. “Me emociono mucho al saber que estos discursos ahora pertenecen a la historia”, dijo su hijo, Jesse Jackson Jr., a la AP en octubre. Su hija, Santita, confirmó que Jackson murió en casa rodeado por su familia.
De estudiante a líder
Jesse Louis Jackson nació el 8 de octubre de 1941 en Greenville, Carolina del Sur, hijo de la estudiante de secundaria Helen Burns y de Noah Louis Robinson, un hombre casado que vivía al lado. Jackson fue adoptado posteriormente por Charles Henry Jackson, quien se casó con su madre.
Jackson fue el mariscal de campo estrella del equipo de fútbol americano en la escuela secundaria Sterling High School en Greenville, y aceptó una beca de fútbol americano de la Universidad de Illinois. Pero después de que, según los reportes, le dijeran que los negros no podían jugar como mariscal de campo, se trasladó a North Carolina A&T en Greensboro, donde se convirtió en el quarterback titular, fue estudiante destacado en sociología y economía y presidente estudiantil.
Al llegar a ese campus tradicionalmente negro en 1960, apenas meses después de que estudiantes allí iniciaran sentadas en un restaurante sólo para blancos, Jackson se sumergió en el floreciente Movimiento por los Derechos Civiles.
Para 1965, se unió a la marcha por el derecho al voto que King lideró de Selma a Montgomery, Alabama. King lo envió a Chicago para lanzar la Operación Breadbasket, un esfuerzo de la Conferencia de Liderazgo Cristiano del Sur para presionar a las empresas a contratar trabajadores negros. Jackson calificó su tiempo con King como “cuatro años fenomenales de trabajo”.
Jackson estaba con King el 4 de abril de 1968, cuando el líder de los derechos civiles fue asesinado en el Motel Lorraine en Memphis, Tennessee. El relato de Jackson sobre el asesinato fue que King murió en sus brazos.
En 1971, Jackson rompió con la Conferencia de Liderazgo Cristiano del Sur para formar la Operación PUSH, originalmente llamada People United to Save Humanity (Personas Unidas para Salvar a la Humanidad).
Mediante demandas y amenazas de boicots, Jackson presionó a corporaciones para que gastaran millones y se comprometieran públicamente a diversificar sus plantillas.
Las campañas constantes a menudo dejaron a su esposa, Jacqueline Lavinia Brown, al frente de la crianza de sus cinco hijos: Santita Jackson, Yusef DuBois Jackson, Jacqueline Lavinia Jackson Jr., y dos futuros miembros del Congreso, Jonathan Luther Jackson, y Jesse L. Jackson Jr., quien renunció en 2012 pero busca la reelección en las elecciones intermedias de 2026.
Legado e influencia
A pesar de haber asegurado que no se postularía a la presidencia “porque los blancos son incapaces de apreciarme”, Jackson se presentó dos veces y lo hizo mejor que cualquier político negro antes del presidente Barack Obama, al ganar 13 primarias y asambleas partidarias para la nominación demócrata en 1988, cuatro años después de su primer intento fallido.
El representante federal John Lewis dijo durante una entrevista en 1988 que las dos postulaciones de Jackson para la nominación demócrata “abrieron algunas puertas por las que alguna persona de una minoría podrá pasar y convertirse en presidente”.
Jackson también impulsó un cambio cultural, sumándose al llamado de la Asociación Nacional para el Progreso de las Personas de Color (Naacp por sus siglas en inglés) y otros líderes del movimiento a finales de los 80 para identificar a los negros en Estados Unidos como afroamericanos.
Jackson también tuvo influencia en el extranjero, reuniéndose con líderes mundiales y logrando victorias diplomáticas, incluida la liberación del teniente de la Marina Robert Goodman en Siria en 1984, así como la liberación en 1990 de más de 700 mujeres y niños extranjeros retenidos tras la invasión de Kuwait por parte de Irak.
En 1999, logró la libertad de tres soldados estadounidenses encarcelados por el presidente yugoslavo Slobodan Milosevic, durnate la campaña de bombardeos de la OTAN en Yugoslavia.
En 2000, el presidente Bill Clinton otorgó a Jackson la Medalla Presidencial de la Libertad, el mayor honor civil del país. “Los ciudadanos tienen el derecho de hacer algo o no hacer nada”, dijo Jackson, antes de dirigirse a Siria. “Nosotros elegimos hacer algo”.
En 2021, Jackson se sumó a los padres de Ahmaud Arbery dentro de la sala del tribunal en Georgia donde tres hombres blancos fueron condenados por matar al joven corredor negro.
En 2022, entregó en mano una carta a la Fiscalía Federal en Chicago, pidiendo cargos federales contra el exagente de la Policía de Chicago Jason Van Dyke por la muerte en 2014 del adolescente afroamericano Laquan McDonald.
Padecimiento
Jackson, quien dejó el cargo de presidente de PUSH en julio de 2023, reveló en 2017 que había buscado tratamiento para el Parkinson, pero continuó haciendo apariciones públicas incluso cuando la enfermedad hacía más difícil que los oyentes lo entendieran. A principios de este año, los médicos confirmaron un diagnóstico de parálisis supranuclear progresiva, un trastorno neurológico potencialmente mortal. Fue ingresado en un hospital en noviembre.





