En Yucatán piden ampliar la vigencia de la receta de antirretrovirales, actualizar la Guía de Urgencias y a los médicos en el manejo de males graves asociados al VIH y cambiar a los dentistas que no dan atención en los Capasits
Al menos tres graves problemas existen en los Centros Ambulatorios para la Prevención y Atención en Sida e Infecciones de Transmisión Sexual (Capasits), donde se atiende a las personas con VIH/sida afiliadas al Seguro Popular, en Yucatán, afirma Carlos Méndez Benavides, fundador del albergue Oasis San Juan de Dios, que apoya a gente con VIH/sida y se ubica en Conkal.
“En el Seguro Popular, el problema en el surtimiento de medicamentos antirretrovirales se presenta cuando te dan la receta muy cerca del final del mes porque todas pierden vigencia al terminar un mes”, precisa, en entrevista.
“Además, solo tienes tres días para surtir tu receta y, si te ocurre esa complicación de que se cruza el fin de mes, tienes solo esos tres días para localizar al médico y pedirle que te la cambie”, sostiene.
“Son complicaciones que surgen cuando te dan una receta días antes que termine el mes y no te la surten porque el medicamento no está en la farmacia (del Capasits), aunque sí esté en Mérida, pero está en el búnker (el almacén general) como le llaman.
“Eso empeora si, además de fin de mes, es fin de semana y vives en un pueblo, pues tienes que gastar para viajar otra vez para que te surtan la receta y en la farmacia te dicen que ya no es válida.
Estas situaciones se deben tomar en cuenta para mejorar la política pública de atención a las personas con VIH o sida para que ellas no empeoren. Luego hay quienes dicen: ‘Si los quieren (los antirretrovirales), pues que los compren’, pero ¿cómo vamos a comprar un medicamento de miles de pesos?
“Las decisiones no deben ser tan tajantes. Sí entendemos, por ejemplo, que el gobierno impida que 700 millones de pesos anuales se sigan yendo a la bolsa de quien sabe qué personas mediante la compra de antirretrovirales con sobreprecios.
“Desde hace años las personas con VIH que somos atendidas en el Seguro Popular estábamos pidiendo que se revisen las compras de antirretrovirales, porque por ejemplo hace cuatro años teníamos una Comisión de Patentes que ni se reunía; es más hay gente dentro del gobierno que ni sabe quién era el presidente de esa Comisión o qué hacía ésta, si ganaba o no dinero. Faltaba una revisión profunda”, asegura.
“Ahora falta atender ese problema de las recetas, porque no es justo decirle a una persona pobre que compre su antirretroviral”, subraya.
Solo tres Capasits para miles de personas

A una pregunta, Méndez Benavides responde que todos los del Seguro Popular surten sus recetas de antirretrovirales solamente en los tres Capasits que hay en Yucatán, que se ubican en Mérida, Ticul y Valladolid y abren en los turnos matutino y vespertino.
El Capasits de Mérida está a un lado de la rampa de Admisión del Hospital O’Horán y ya abre los sábados y domingos, precisa.
Oficialmente, el Centro Nacional para la Prevención y Control del VIH y Sida (Censida) reporta que en Yucatán de 1983 a junio de 2019 se detectaron 5,392 casos de sida (4,578 varones y 814 mujeres) y 3,591 personas (3,033 varones y 558 mujeres) “continúan como seropositivas al VIH”. En total, suman 8,983 personas.
Urgencias médicas en el VIH o sida
Méndez Benavides destaca que otro problema del Seguro Popular es que en su Catálogo o Guía de Urgencias, que enlista las enfermedades de atención urgente, no están el citomegalovirus en la córnea, el herpes, la sífilis y la toxoplasmosis.
Se debe actualizar ese catálogo y, además, capacitar a los médicos de primer contacto para que conozcan las nuevas formas de afectación del VIH y aquellas que ameritan atención urgente.
Carlos Méndez Benavides, del albergue Oasis en Conkal.
“No hay buena coordinación entre el médico de contacto, así le llaman, y los especialistas”, añade.
Retinitis por citomegalovirus

“Por ejemplo, si tienes citomegalovirus (un virus grande tipo herpes) en la córnea debes ir de urgencia al oftalmólogo. Eso te lo pueden diagnosticar con la prueba Torch (término que corresponde a las iniciales en inglés de toxoplasmosis, rubéola citomegalovirus, herpes simple y VIH) y comenzar un tratamiento.
Citas hasta en un año
“Sin embargo, el médico de contacto dice: ‘Esto no es una urgencia, te voy a dar algo para el dolor en el ojo y te voy a mandar a Oftamología’, pero esa es una de las especialidades, como Cardiología, donde las citas están peleadísimas, mínimo son de seis meses a un año de espera.
“Entonces viene un problema grave; ese doctor desconoce la urgencia que produce el citomegalovirus, que conforme va avanzando causa un daño irreversible, que no se cura, el daño está hecho y punto”, advierte.
“Una persona con citomegalovirus puede quedar ciega de 15 a 30 días si no es atendida urgentemente por un oftalmólogo, depende del daño que ya tenga y de la gravedad del virus.
Pero como esa enfermedad no está en el catálogo de urgencias, el médico de contacto decide así y por eso muchos pacientes con VIH o sida quedan ciegos; aquí en Yucatán ha pasado y sigue pasando.

El herpes
“El Catálogo de Urgencias es un hueso roto, ven eso y entonces dicen sí es urgente. Cuando en realidad hay urgencias silenciosas, como el citomegalovirus. Otra es el herpes, que causa parálisis y afecta el cerebro. Hay personas a las que les dieron para el dolor y mandaron a un especialista, pero mientras tanto les causó parálisis.
La visión de urgencia debe cambiar. El gobierno debe 1) actualizar su capacitación a los médicos, 2) mejorar la coordinación entre los niveles de atención y 3) elaborar un diagrama de flujo de qué deben hacer los médicos en estos casos y dónde se va a conseguir el medicamento.
“Porque tanto en el citomegalovirus como en el herpes se debe aplicar un medicamento carísimo y que, además, no tiene el Seguro Popular. Un tratamiento de pastillas vale 74,000 pesos.
Como una bomba atómica
“Se puede dar una inyección intravenosa para frenarlo mientras se surten las pastillas. Pero el tratamiento inyectable se tiene que dar por goteo en un hospital porque se tiene que monitorear el daño al hígado, debido a que es como una bomba atómica que cae en el cuerpo.
“Lo que hace un médico de Urgencias es darle a la persona algo para el dolor y la regresa al área de VIH (el médico de contacto), no aplica el tratamiento.
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“Como no se sabe cuántas personas van a desarrollar citomegalovirus, el gobierno no compra el tratamiento de $74,000 para que no se le eche a perder. Pero la persona debe tomarlo de inmediato porque si se le daña un cuarto de ojo ya perdió el cuarto de ojo y si se pasa el fin de semana con medicina solo para el dolor y el lunes ya no tiene medio ojo, ya no se puede revertir (el daño).
“Tampoco hay en el Seguro Popular la entrega de lentes para estas personas que pierden parcialmente la visión.
“El medicamento tarda en llegar porque ni en Mérida hay. Se tiene que pedir a Monterrey y en fin de semana no hay quien lo pida, porque no trabajan los que autorizan las compras en la Secretaría de Salud.
Hay que diseñar una estrategia para que si en fin de semana llega un caso, se pida por teléfono el medicamento y el lunes, por un decir, ya se tenga.
A una interrogante, contesta que el medicamento se llama Valaciclovir y la caja de 30 tabletas cuesta $74,000. “La persona tiene que tomarla un mes o un año, estamos hablando de $888,000 al año ¿y quién lo paga? Yo he ido en varias farmacias de Mérida y no hay.
“Y si una persona tiene citomegalovirus y está casada, es posible que lo tenga su esposa. Y eso no se piensa. Hay que hacerle también la prueba a la pareja.
Toxoplasmosis: cristaliza el cerebro
“Por ejemplo para la toxoplasmosis, que las personas presentan cuando bajan sus defensas o porque se los transmite un gato, hay un medicamento que está entre 300 y 600 pesos, es una caja de 30 tabletas, pero no se vende en farmacias, el paciente no lo puede ir a comprar.
“Solo al gobierno se le vende, lo pide y en un plazo de dos días a una semana ya lo tiene, pero esta enfermedad cristaliza una parte del cerebro. El tratamiento se toma por horas y durante varios días, así que se tiene que comprar más de una caja por paciente.

“En Yucatán hay gente con secuelas por toxoplasmosis porque el daño tampoco se revierte. Uno no se recupera y, además, la enfermedad avanza”.
El entrevistado señala que “Pancho”, quien vive en el albergue Oasis, tuvo herpes y toxoplasmosis y, por las secuelas, está en sillas de ruedas.
Esos daños avanzan, pero no se perciben entre las personas del área administrativa que compran medicamentos para los usuarios del Seguro Popular, enfatiza.
Atención médica dental nula en VIH o sida
Otros problemas graves que afrontan las personas con VIH/sida, informa, es que no todas las cirugías que se necesitan están cubiertas por el Seguro Popular y los médicos, por lo general, no quieren tocar y abrir a gente con VIH.
El problema más grave ahora es en Odontología, ya que tenemos derecho a servicio dental, pero los dos dentistas del Capasits en los dos últimos años no han tocado (atendido) a ningún paciente, pero bien que cobran del gobierno, en la Jurisdicción Sanitaria 1.
Carlos Méndez Benavides, del albergue para personas con VIH/sida.
“No quieren tocar a la gente con VIH. Dicen que porque no tienen el equipo y que por la nebulización, gotitas de agua y sangre, que hay durante el trabajo dental.
“El colmo”

“Es un problema muy grande en Yucatán, pues hay miles de personas con VIH en el Seguro Popular, pero en el consultorio dental no tienen ni anestesia y un año estuvo sin funcionar la máquina aspiradora y dispensadora de agua de la silla del paciente por un contacto industrial que vale $75, el más caro cuesta $175. ¡Ha sido el colmo de la mañosidad del personal (del departamento dental del Capasits)!
“Los dos dentistas son intocables, la Secretaría de Salud no los cambia, a pesar de las quejas”, manifiesta.
“Sí pueden trabajar a mano, sin la máquina, por ejemplo, para hacerte una limpieza, pero te refieren al O’Horán y es lo mismo, tampoco te atienden, porque también dicen que no sirve la máquina de la silla dental”, revela Méndez Benavides.
