La impartición de justicia está a cargo de más mujeres que varones
“En el Poder Judicial (de Yucatán), la mujer es mayoría”, afirma la doctora en derecho Adda Lucelly Cámara Vallejos, magistrada de la Sala Civil y Familiar.
“De los 56 juzgadores de primera instancia en las ramas penal, civil, familiar, mercantil y mixto, 20 son hombres y 36, mujeres”, precisa.
Si yo tuviera que hacer un análisis de la igualdad de la jurisdicción sobre cuántas mujeres y hombres hay, tendría que hacer acciones afirmativas a favor de los hombres para buscar la verdadera igualdad, porque somos más mujeres juezas”.
Magistrada Adda Lucelly Cámara Vallejos
“Siempre dicen: ‘Es que para que las mujeres lleguen y puedan romper el techo de cristal hay que hacer acciones afirmativas y poner en las leyes metas para que se cumplan de manera obligada’. Aquí tendríamos que hacer acciones afirmativas a favor de los hombres porque somos 20 juzgadores y 36 juzgadoras”, contrasta.
“Esto tiene que ver con una reforma constitucional que entró en vigor en nuestro estado. En Yucatán somos un ente diverso en el que feminismo se desarrolla desde el siglo pasado. Esto trasciende, no nació ayer, viene trascendiendo. Es como fue caminando la igualdad jurídica.
“En el Poder Judicial, que incluye el Consejo de la Judicatura y el Tribunal Superior de Justicia, somos 1,106 trabajadores, desde el magistrado presidente y hasta los intendentes, y de ellos 470 son hombres y 636 mujeres.
“En el Poder Judicial tendríamos que hacer acciones afirmativos a favor de los hombres”, subraya la magistrada, quien es doctora en derecho.
Entonces, ¿en Yucatán la impartición de justicia descansa más en las mujeres?
“Efectivamente, por supuesto”, responde la jurista.
“En nuestra Sala Civil y Familiar, de la que formo parte, somos tres magistrados, dos mujeres y un hombre”, detalla. “En la Sala Mixta son dos mujeres y un hombre; en la Sala Penal son dos hombres y una mujer.

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“En el pleno se rompe un poquito la paridad porque somos 11 magistrados, seis hombres y cinco mujeres”, dice.
“Hace 20 años, cuando el pleno del Poder Judicial se formaba con solo seis magistrados, había cuatro mujeres y dos hombres”, contrasta. “O sea que en el Poder Judicial la mujer ha encontrado un espacio para avanzar”.
¿A qué se debe?
“A que en Yucatán se gestó un feminismo muy bien heredado, una visión donde la educación de la mujer tenía que ser el bastión que heredara a la sociedad. Por eso el ámbito donde más mujeres vas a encontrar es la educación.
“Había muchas razones para seguir con esta visión feminista con dos principios básicos: la mujer que se educa puede educar bien a una familia y si la mujer se educa, una sociedad entera se educa.
“Por eso el Congreso Feminista (de Yucatán de 1916) buscaba que la mujer fuera a la escuela, se preparara, que pudiera tener la misma posibilidad que los hombres.
Antonia Jiménez Trava
“Cuando la abogada Antonia Jiménez Trava estudió derecho fue la única mujer en su salón y eso fue en 1939.
“Ella nació en febrero de 1917 y el Congreso Feminista fue en 1916. Su mamá fue maestra y con esa visión educó a su hija. Aunque ella fue disminuida visual, su papá y su mamá le leían los libros para que ella pudiera ser abogada.
“Fue la primera mujer presidenta de un Tribunal Superior estatal en el país, y recibió un reconocimiento por este logro.
“Fue la primera mujer presidenta de un Consejo Electoral, la primera presidenta de la Junta de Conciliación y Arbitraje del Estado.
Ningún hombre de Yucatán tiene los tres máximos galardones
“Fue la primera mujer que obtuvo los tres reconocimientos que dan los Poderes del Estado: la medalla Eligio Ancona (en 1988), que da el Ejecutivo; la medalla Héctor Victoria (1991), del Legislativo, y la medalla Manuel Crecencio Rejón (1992), del Judicial. Ningún hombre ha logrado lo mismo”, destaca.
Recibió también (en 1984) la medalla Ignacio Altamirano (que el Ejecutivo otorga cada año a un maestro distinguido) y (en 2003) la Crescencio Rejón, de la Comisión Nacional de Tribunales de los Estados Unidos Mexicanos (Conatrib).
“En fin, obtuvo como 10 medallas a nivel local.
“A nuestra historia se debe que el Poder Judicial de Yucatán esté conformado por más mujeres que hombres”, enfatiza.
El Ejecutivo y el Legislativo
A una pregunta, reconoce que “los poderes Ejecutivo y Legislativa tienen participación en esto, pues el primero propone la terna de candidatos a magistrados y el segundo los nombra.
“Es diferente por ejemplo en Quintana Roo, donde hay más varones en el Poder Judicial del Estado”, contrapone.
¿Desde que surgió el Poder Judicial tiene esa tendencia?
“No, yo creo que desde que la licenciada Antonia Jiménez Trava fue su presidenta de 1971 a 1976, exactamente cuando (en 1974) se promulgó la igualdad jurídica del hombre y la mujer en el artículo 4 constitucional (federal)”, responde la magistrada Adda Cámara.
“Luego que ella se graduó como abogada, otras mujeres comenzaron a estudiar derecho y hoy formamos el Poder Judicial, donde trabajamos 636 mujeres y 36 somos juzgadoras. Nos motivamos para una lucha que ella abrió.
“La historia es lo que define el rumbo de lo que somos, de ahí venimos; de lo que te enseñó tu abuelita, tu mamá. Tenemos esa historia y no nos apartamos de ella”, subraya.— Flor de Lourdes Estrella Santana
