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Flamboyanes, de un paraíso a incubadora de tragedias

PROGRESO.– La comisaría de Flamboyanes tiene 43 años de existencia, y de un paradisíaco lugar campirano para vivir y descansar de manera tranquila como lo proyectó su promotor. Cuatro décadas después está convertido en un asentamiento donde ocurren todo tipo de tragedias, comentan antiguos pobladores que piden no ser identificados.

Pleitos, enfrentamientos de bandas, crímenes como el ocurrido el sábado 15 pasado en el que asesinaron a un hombre y una mujer, así como ajuste de cuentas a un narcomenudista ocurrido hace varios meses, robos a casas-habitación, lapidación a pedradas de predios y hasta patrullas con saldo de un uniformado que perdió un ojo en una refriega hace 24 años, es un resumen de la ola delictiva.

Flamboyanes, pensado como un paraíso para los meridanos

Concebido por el finado ingeniero Manuel Rodríguez Peón como un lugar de campo y descanso para familias meridanas y progreseñas cerca del mar, así nació en 1979 el fraccionamiento Campestre Flamboyanes ubicado a unos 10 minutos de esta cabecera, señalan fuentes consultadas.

El “Príncipe Peón”, como se le conoció a Manuel Rodríguez, propietario de amplios terrenos ubicados al poniente de la carretera Mérida-Progreso, comenzó con su ambicioso proyecto de construir el primer fraccionamiento fuera de la ciudad, inició gestiones en el Ayuntamiento para llevar al cabo los trabajos, pero el entonces alcalde de aquella época Wilbert Alberto Gil Cobos, le pidió que donara espacios para la comunidad.

El proyecto continuó sin problema alguno, fue el primer fraccionamiento que contó con un drenaje sanitario para el tratamiento de las aguas negras, todo se pinto atractivo, recuerdan pobladores que llegaron a ese lugar, pero con el paso de los años y por falta de mantenimiento del fraccionador y después por las autoridades municipales en turno dejó de funcionar al 100 por ciento de su capacidad.

Sin servicios

Las casas se comenzaron a vender, pero de las 1,000 que hasta 1985 había, pocas familias los ocupaban, estaban abandonadas, el lugar carecía de los principales servicios como transporte de pasajeros, atención médica, recolección de basura, tiendas de abarrotes, panaderías, tortillerías, y lo principal que demandaban: vigilancia policíaca, lo que no se prestaba.

Pescadores de puertos de Veracruz, Tabasco y Campeche que resultaron afectados por el derrame del pozo petrolero Ixtoc ocurrido en junio de 1979, se trasladaron a este puerto, comenzaron a arribar entre 1985 y 1988 para trabajar en la pesca, se enrolaron en los barcos de la flota mayor, se quedaron a vivir y trajeron a sus familias, pero al no tener viviendas en esta ciudad, muchos se trasladaron a Flamboyanes e invadieron las casas que estaban abandonadas, fue así como comenzó a poblarse ese asentamiento con familias que llegaron de otros lugares.

Huracán Gilberto, otro golpe para el desarrollo de Flamboyanes

Cuando en septiembre de 1988 azotó el huracán Gilberto y arrasó con las numerosas casuchas de láminas de cartón que estaban en la periferia de la ciénaga ocupadas por familias de este puerto y provenientes de poblados de otros estados, el gobernador del estado en turno, Víctor Manzanilla Shaffer, pidió a su amigo Manuel Rodríquez que donara terrenos para construir casas para reubicar a las familias que se quedaron sin viviendas.

Las 100 casas para los damnificados del ciclón fueron entregadas el 1 de julio de 1989 en el marco del aniversario de la fundación de la ciudad. Cien familias de este puerto y de otros lugares se trasladaron a Flamboyanes.

Ese mismo 1 de julio, Flamboyanes oficialmente fue municipalizado, la Comuna lo presidía José Manuel Encalada Rodríguez y desde entonces, todos los servicios y atención pasaron a depender del Ayuntamiento.

Flamboyanes convertido en comisaría, cuenta con una población de poco más de 7,000 habitantes, cuenta con varias secciones, hay más de 4,000 casas. El Instituto de Vivienda de Yucatán construyó viviendas que se entregaron a familias a bajos precios, pero hubo quienes poco después las vendieron o las rentan, pues unos tienen otros predios y otros no se mudan con el argumento de la inseguridad.

La comisaría, que es una de las más pobladas, cuenta con escuelas de preescolar, primaria y secundaria, así como un Centro de Salud, diversos comercios, campo y canchas deportivas y un comedor que atiende una comunidad religiosa. La Fundación del Empresariado Yucateco ha llevado amplio programa social para encauzar a niños y jóvenes y ha logrado crear conciencia, pero de acuerdo con los mismos pobladores, falta mucho para combatir y erradicar la delincuencia, más programas sociales y sobre todo presencia y vigilancia policíaca.

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