La crítica es la crítica. Cuando niños, nos importaba poco si nuestro atuendo era correcto o si parecíamos menesterosos por la mugre acumulada en el pantalón de tanto jugar a las canicas o al fútbol. Le dábamos poca importancia al ¿qué dirán?
De adolescentes juntábamos el domingo de cada semana para comprar una loción, de esas que vendían en Sanborns, la Yardley, la English Leather, Aramis etc. Teníamos que oler bien para entonar con nuestro estilo y evitar el punzante señalamiento de las amigas o de la novia, que jugaba un papel importante para crear el mito de nuestra personalidad.
Sin embargo, siempre fuimos censurados de diferentes maneras por nuestros padres y hermanos, lo que se convirtió como una obligación de vida, la que teníamos que aguantar y con mayor razón si nos tocaba ser el hermano menor… “Eso no te conviene”, “Mira en que fachas vas”, “Te lo dije, que no confiaras en ese amigo”… Tantas y tantas advertencias y señalamientos que se ciernen a lo largo de los años como parte del reclamo que va a la par con la edad. Algunas son críticas constructivas, pero otras entorpecen y dilatan las expectativas.
La crítica nos enseña
Hace unos días veía un programa integrado por críticos de cine, y ahí es donde me di cuenta que todos tenemos una visión muy distinta de lo que se nos presenta, sobre todo cuando estamos confiados de que la opinión de los demás coincide con nuestro criterio. Qué equivocado estaba al pensar que CODA no tendría muchas posibilidades de ganar el Óscar a la mejor película y sin embargo así fue. Me resultó discrepante la opinión de estos amigos, pero las razones a las que aludieron me enseñaron a evaluar con un mejor conocimiento mi incipiente sentido de la crítica cinematográfica.
Que podemos apuntar en este tema; como decía mi abuela: “cada cabeza es un mundo y piensa lo que se le da la gana”. En la vida hay que librar muchas batallas a sabiendas que ya perdimos algunas y hay que levantarse para seguir soportando no nada más las críticas irónicas y mal intencionadas, sino a veces las agresiones verbales y hasta físicas.
Lo que me ha enseñado a ignorar este tipo de críticas y comentarios sarcásticos es aplicar la cordura con inteligencia cuando se nos viene el contenido hiriente, hay que apretar la mandíbula, ver a nuestro interlocutor de forma amable para evadir las ironías y tomarlo con una actitud positiva para que fluya la cordialidad.
Hay de críticas a críticas; las que me causan mucha risa en redes sociales son las políticas, aunque a veces caen en la grosería y dejan abierta una herida para que les caiga el mundo encima de aquellos que forman el consenso antagónico, pero indirectamente llevan una intención, a veces de hacer daño y otras de divertir.
Hugo Sánchez, el mejor futbolista que ha dado México
La crítica deportiva es aún mas polémica, porque ahí se mezcla un ingrediente muy difícil de sortear, que es el fanatismo a un deportista o a un equipo y no habrá poder humano que haga cambiar a quien critica, sea entre amigos o entre profesionales de la crónica.
Una vez hice el comentario a un cliente que, para mí, Hugo Sánchez era el mejor futbolista que había dado México y de inmediato me llovieron un montón de argumentos descalificando mi atrevida glosa, la mayoría de ellos sin fundamento, basados más por el simple hecho de que el futbolista siempre le había caído muy mal. Así es esto cuando se trata de decir algo que incomoda a las personas o no concuerda ni se alinea a lo que ellos piensan, sea del tema que sea.
Los que estudian este asunto de la crítica sostienen que esta debe estar basada en hechos concretos y dejar a un lado el aspecto emocional.
A veces olvidamos que tenemos derecho a criticar, pero siempre y cuando la crítica se haga con intención de hacer un cambio, es decir, si criticamos el carácter de una persona tiene que llevar implícito el exponer cómo puede mejorarlo.
Escuchamos al manager de un equipo de béisbol: “No atrapaste la pelota porque corriste tarde, por eso entraron las carreras”. Está señalando el hecho con una crítica sana y haciendo énfasis en el error que cometió el jugador, advierte que debe correr a tiempo para atrapar la pelota.
La regla de oro de la crítica
La psicóloga Patricia López Recio, de la Universidad Pontificia Comillas de Madrid, señala: la regla de oro para recibir una crítica es: no negar, no justificar, no contraatacar.
Bueno, esta es una verdad como dicen… de a kilo. Si pudiéramos aplicarla al presidente de México y que tomara en cuenta esta regla, estaríamos del otro lado.
No hay mañanera que quebrante éste tan elemental principio que nos tiene postrados en un laberinto de ocurrencias y sin razones que está llevando al país a la debacle en todos los rubros, por eso digo enfáticamente, la crítica constructiva debe evidenciar lo que está mal, debe llevar implícito un cambio, una recomendación. Entiéndalo, Presidente, es por el bien de todos. No se vale negar, no se vale justificar y mucho menos contraatacar, la crítica es la crítica… punto.— Mérida, Yucatán, 23 de mayo de 2022 Twitter: @Ydesdelabarrera
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