Carlos R. Menéndez Losa director general de Diario de Yucatán y Grupo Megamedia
Carlos R. Menéndez Losa, director general de Diario de Yucatán y de Grupo Megamedia

Para cubrir el déficit fiscal de la populista administración del presidente  López Obrador, la deuda pública de México llegaría en unos días, al final del sexenio, a la cifra récord de $17 billones, un crecimiento, respecto de los 10.55 de diciembre de 2018, de $6 billones, de los cuales casi dos billones corresponden exclusivamente al año electoral de 2024.

El gobierno de la república se endeuda a niveles históricos por la caída en los ingresos tributarios, en buena parte por una disminución de la inversión privada, muy desalentada, y el excesivo gasto, por mayores subisidios a empresas públicas, el incremento de los programas sociales clientelistas y el derroche en  los improductivos proyectos faraónicos del régimen.

En conjunto, el aeropuerto Felipe Ángeles, la refinería de Dos Bocas y el Tren Maya, principales caprichos del obradorato, se llevan $756,000 millones de las arcas públicas, muy por arriba de los 385,000 originalmente presupuestados, y solo el proyecto ferroviario del Sureste tiene hasta 2024 un cuestionado sobrecosto de 275%, con $480 mil millones de los 150 mil planeados.

Al iniciar su gobierno, AMLO ofreció ambicioso “plan de transformación” que buscaba “erradicar el régimen de corrupción, impunidad y privilegios” de los gobiernos “prianistas” y mejorar las finanzas públicas, mediante una gestión gubernamental austera, a fin de asignar más recursos a los programas sociales y al desarrollo del país, para disminuir las desigualdades.

La realidad es otra, una farsa. A seis años de distancia, la “lucha contra la corrupción” permanece, pero casi en exclusiva en el discurso polarizador del régimen; la impunidad frente al crimen organizado y los abusos del pasado se extiende por todo el país, y el fin del sistema de privilegios no es más que una ilusión, que enriquece la retórica manipuladora del morenismo.

Desde sus inicios, el gobierno de López Obrador centró sus esfuerzos en dos objetivos muy claros: 1) sentar las bases, vía los proyectos asistencialistas y un mayor control político en toda la república, para su reelección en 2024 en la persona de Claudia Sheinbaum, la discípula preferida, y 2) concretar, a como diera lugar, los proyectos insignia del máximo líder.

CLIENTELISMO

Para aumentar los recursos que requiere el improductivo clientelismo, la “austeridad” se traduce desde 2018 en recortes que afectan la calidad de los servicios públicos, como en el sector salud, donde escasean los medicamentos y se despide masivamente a personal médico. En los programas sociales, la estrategia se dirige con exacta precisión a fines electorales de corto plazo.

A cambio del gobierno abierto, transparente y cercano al “pueblo” que se prometió, la falta de trasparencia sienta sus reales en la administración pública. En los grandes proyectos de infraestructura, por ejemplo, en lugar de licitaciones abiertas las obras se asignan de manera directa, y en muchos casos a empresas cercanas o preferidas del régimen.

La información sobre las millonarias inversiones en el AIFA, Dos Bocas y el Tren Maya está “reservada”, pues “así le conviene al pueblo”, y se obstaculiza todo esfuerzo de auditoría a la administración pública, mediante la censura a la prensa libre que denuncia irregularidades y el ataque directo a los órganos autónomos creados para vigilar las obras del gobierno.

En inversión para el “desarrollo”, los recursos se desvían, con el aval del Congreso de la Unión y otros cómplices, a concluir y mantener los proyectos faraónicos, que incrementan la necesidad de subsidios en el largo plazo. En 2024, solo para el Tren Maya se consumen $1,500 millones en gastos operativos ante la improductividad del proyecto, de dudosa sostenibilidad económica.

Con más de 600,000 beneficiarios de los programas sociales obradoristas, Yucatán ocupa prioritario lugar en el estratégico plan de expansión morenista. Auxiliado por la complicidad, o el silencio cómplice, del “prianista” gobernador saliente, el plan de ataque arranca en 2018 con el nombramiento de Huacho Díaz como embajador de los “programas del Bienestar”.

A pesar de la fuerte oposición al régimen populista, sobre todo en las zonas urbanas, Morena logra finalmente imponerse en las elecciones del 2 de junio gracias a ese nutrido clientelismo, de especial impacto en  regiones menos favorecidas por el desarrollo, y a la complicidad de importantes personajes del “corrupto prianismo” que se suman a la “transformación” para seguir lucrando.

VIGILANCIA

¿Qué le depara a Yucatán con la llegada del morenismo a la administración pública estatal? El gobernador electo no deja lugar a dudas de sus intenciones. Con flamante equipo de trabajo de origen “prianista”, se declara listo para poner en práctica esa “transformación” que nos atropella por todo el país, con el ejemplo del “mejor presidente que ha tenido México”.

En la semana que termina, el electo da nuevas muestras de por qué ganó las elecciones y qué hará para no perder el apoyo federal. Con servilismo, se desvive en elogios a los líderes del “movimiento”; sin disimulo, incluye en su gabinete a turbios representantes del régimen de privilegios que decían combatir, y de nuevo insiste en mantener el sistema asistencialista.

¿Qué tendríamos que hacer para minimizar los seguros efectos de la farsa obradorista en la entidad? ¿Cómo frenar el avance arrollador de esa “transformación”, que podría destruir logros que distinguen a Yucatán? Ante los hechos consumados, lo que procedería es activar un eficiente sistema de vigilancia como el que el grupo cívico “Ya basta” sugiere esta semana.

La amenaza de un “gobierno de simulaciones” que anticiparon ayer en el Diario dos “fundadoras de Morena” reviste de urgente actualidad la recomendación de “Ya basta”: “La vigilancia ciudadana es el único contrapeso real al poder político. Es necesario mantenernos alertas ante la posible manipulación de información, que buscaría engañar a la ciudadanía”.

Nos permitimos recordar que una oposición fuerte, medios de comunicación libres, una opinión pública activa y bien informada, empresarios independientes y una sociedad civil vigilante, incluidos organismos religiosos y de profesionales, son muy recomendables para poner freno al irremediable avance del autoritarismo populista en México.— Mérida, Yucatán.

*) CARLOS R. MENÉNDEZ LOSA, director general de Diario de Yucatán y Grupo Megamedia

Correodirecciongeneral@megamedia.com.mx

Apartado especial en yucatan.com.mx : https://bit.ly/4diiiFP

Las cinco claves de este texto

1) El texto analiza el aumento significativo de la deuda pública de México durante el mandato de López Obrador, que se espera alcance un récord de $17 billones para el final del sexenio. Este incremento, que incluye casi $2 billones correspondientes al año electoral 2024, es el resultado de la caída de los ingresos tributarios, la disminución de la inversión privada y el aumento del gasto en subsidios, programas sociales y proyectos de infraestructura poco rentables. Estos factores han contribuido al deterioro de las finanzas públicas.

2) Los proyectos insignia de la administración, como el aeropuerto Felipe Ángeles, la refinería Dos Bocas y el Tren Maya, han sobrepasado considerablemente los presupuestos iniciales, con sobrecostos que alcanzan el 275% en el caso del Tren Maya. A pesar de las promesas de austeridad y de luchar contra la corrupción, el gobierno ha asignado grandes sumas a estos proyectos, mientras la transparencia en las finanzas públicas ha sido limitada, y muchas obras se otorgan sin licitaciones abiertas.

3) El régimen de López Obrador ha priorizado el asistencialismo para fortalecer su base electoral y garantizar la continuidad del proyecto político a través de la candidatura de Claudia Sheinbaum. Sin embargo, este modelo ha generado recortes en áreas clave como la salud, afectando la calidad de los servicios públicos. Además, la falta de transparencia en la administración de recursos y el control sobre los medios de comunicación independientes refuerzan las críticas sobre la corrupción y el clientelismo.

4) En el caso de Yucatán, el gobierno morenista ha logrado establecer una base de apoyo gracias a los programas sociales, a pesar de la oposición en las zonas urbanas. El gobernador electo, que también pertenece al antiguo sistema de privilegios, ha mostrado su lealtad al movimiento de López Obrador, incluyendo figuras controvertidas en su gabinete y manteniendo una postura alineada con el asistencialismo.

5) Finalmente, el texto hace un llamado a la sociedad civil para que se mantenga vigilante ante el avance de un gobierno autoritario y manipulador. Se destaca la importancia de una oposición fuerte, medios de comunicación independientes y una ciudadanía activa para frenar el crecimiento del autoritarismo populista en México.

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