Recibimos un escrito de Jorge E Torre Loría, ex secretario de Turismo estatal, que indica lo siguiente:
Tremendo impacto causó en los últimos días la decisión del gobierno de México de imponer un cobro de 42 dólares a los turistas que viajan a nuestro país en cruceros y que al enterarse las navieras, en reacción a esta medida, empezarán a modificar sus itinerarios para posiblemente cancelar las rutas de cruceros que tocan nuestros puertos mexicanos.
Si esto sucede, las comunidades que habitan nuestros puertos a lo largo del país se verán seriamente afectadas, pues muchos artesanos y comerciantes de ropa típica y artesanías de todo tipo que se comercializan dejarán de recibir los beneficios monetarios que los cruceristas derraman cuando visitan México.
La asociación de cruceros ha enviado una carta a la presidenta de México para que no se tomen a la ligera estas acciones que, dicen, deja una derrama de 10 millones de pasajeros, especialmente a las comunidades menos favorecidas que basan su sustento en esta actividad.
Comentan también que con este cobro México se convertiría en el destino de cruceros más caro del Caribe en un porcentaje mayor al 200% en comparación con los otros destinos que conforman la región.
Solicitan de manera muy respetuosa que esto se empiece a cobrar el 1 de enero de 2026 porque dicen, con mucha razón , que más de un 50% de sus clientes ya compraron sus viajes con anticipación y este cargo recaería seguramente a sus empresas.
Muchos puertos mexicanos están apenas recuperándose de la pandemia, entre estos nuestro Progreso, que en este año que termina han arribado alrededor de 75 cruceros cuando en su mejor año recibió 150 y que esa cifra no se ha vuelto a dar.
La isla de Cozumel, que prácticamente vive de esta industria, está sumamente preocupada por esta medida y estoy seguro que tanto la gobernadora de Quintana Roo y nuestro gobernador de Yucatán estarán muy preocupados por esta medida, pero tienen las manos atadas porque el partido que los cobija es el oficial.
Ojalá la presidenta de México valore esta contingencia y el Congreso de la Unión dé marcha atrás a esta medida o en el peor de los casos la posponga hasta 2026. Ojalá que así sea.
