CARLOS R. MENÉNDEZ LOSA (*)
“Es poco creíble que en una cocina doméstica puedan producirse esas sustancias; para elaborar fentanilo se requiere equipo más especializado”, expone esta semana el gobierno federal en una “mañanera” dedicada, una vez más, a desacreditar un reportaje de “The New York Times” sobre la producción y tráfico de estupefacientes en México.
De manera inusitada, altos mandos del gobierno de Claudia Sheinbaum, incluido el director del IMSS, se presentan a la rueda de prensa a explicar “científicamente” que la peligrosa droga no puede fabricarse como ilustran las imágenes del reportaje. Se desvía la atención del verdadero problema: la producción clandestina de ese opioide en nuestro país.
Se ataca al mensajero y se descalifica al periodismo independiente para encubrir una realidad que desconocen millones de mexicanos. La desinformación sobre el tema dificulta comprender la gravedad de la crisis del fentanilo. El gobierno minimiza, mientras la producción y el tráfico siguen creciendo. Se culpa a Estados Unidos por su elevado consumo.
Opioide sintético, altamente adictivo, el fentanilo es de 50 a 100 veces más potente que la morfina y la heroína. Causante de una crisis de salud pública en Estados Unidos y otros países, se fabrica ilícitamente en México, en laboratorios clandestinos, y se mezcla con otras drogas para potenciar su efecto, sin que la mayoría de los usuarios lo sepan.
El fentanilo, producto estrella de la nueva generación del Cártel de Sinaloa, grupo criminal cercano a los intereses del obradorato, se elabora en “cocinas” o talleres secretos a partir de precursores químicos importados ilegalmente de Asia. Se comprime en píldoras o se empaqueta en polvo para su distribución a todo el mundo, en especial a Estados Unidos.
IMPACTO GRAVE
La falta de control en la producción clandestina da lugar a productos altamente impuros, letales cuando se mezclan con otras sustancias como la heroína y la cocaína. Su libre distribución, tolerada por muchas autoridades, provoca un aumento alarmante de muertes por sobredosis en México, que se encamina a una crisis similar a la que viven los estadounidenses.
El impacto en materia de inseguridad también es grave. La alta rentabilidad de las drogas sintéticas lleva a los cárteles mexicanos a intensificar, en los últimos años, sus luchas por el control de la producción y el tráfico, con un aumento considerable de la violencia relacionada con el crimen organizado, que desestabiliza varias regiones de México.
En Estados Unidos, el consumo del fentanilo introducido ilegalmente de México es responsable de más del 60% de las muertes por sobredosis. Adultos jóvenes, de 18 a 35 años, de minorías y comunidades rurales, son los más afectados. La situación es particularmente crítica en suburbios conflictivos de ciudades como San Francisco y Filadelfia.
Ante el contubernio o el silencio cómplice del gobierno, las redes clandestinas sobornan a organismos policiales, así como a funcionarios aduanales y de migración, para garantizar la producción clandestina y el tráfico seguro de los cargamentos. Se recurre a métodos innovadores para esconder el fentanilo, como empaquetarlo dentro de productos legales.
RETOS DE 2025
Identificada como uno de los grandes retos de México para 2025, la crisis del fentanilo comienza a afectar seriamente la relación bilateral con Estados Unidos (bit.ly/3W5opar). El presidente electo, Donald Trump, ya amenazó con designar a los cárteles mexicanos como “organizaciones terroristas”, lo que implicaría una posible intervención directa para combatir al narco.
Además de calificar a nuestro país como un socio “poco confiable”, Trump asegura que impondrá fuertes aranceles a exportaciones mexicanas si el gobierno no intensifica sus esfuerzos para frenar el tráfico de drogas. En respuesta, el gobierno de Claudia Sheinbaum insiste en responsabilizar al elevado consumo en ese país y se resiste a enfrentar el problema con determinación.
El gobierno de México continúa esperando, ingenuamente, una explicación de su contraparte estadounidense sobre las razones del “secuestro” de “El Mayo” Zambada en nuestro país y su traslado al vecino país, hecho al que atribuye la creciente violencia en Sinaloa. Mientras tanto, la presidenta reitera todos los días que “se siguen atendiendo las causas”.
La desinformación en torno al tema es seria en los círculos gubernamentales. Responsable de la inseguridad que se vive en buena parte de México, el gobierno prefiere atacar a la prensa libre antes que informar de las numerosas irregularidades que permite en la producción ilegal y el tráfico del fentanilo. La impunidad ante el crimen organizado es alarmante.
Por su posición estratégica en la cadena de suministro global de opioides sintéticos, el gobierno federal tendría que ser más transparente al informar sobre las medidas que asegura estar tomando para frenar la producción y el tráfico, como el fortalecimiento de regulaciones y el combate a los cárteles. Pero prefiere distraer desacreditando a la prensa libre.
LA PRENSA LIBRE
Numerosos reportajes del periodismo independiente nos han informado de este problema crítico en los últimos años. No solo “The New York Times” (bit.ly/40m5rPa), sino también “The Washington Post”, la BBC de Londres, la agencia Reuters y medios especializados como “InSight Crime”. Por lo general, el gobierno manipula, desacredita inmediatamente o guarda silencio cómplice.
En Yucatán, la desinformación en torno al tema es también un problema serio. Se confisca un cargamento de drogas, que incluye fentanilo, en un domicilio de Mérida vinculado con alto ejecutivo del gobierno estatal, pero no se informa nada sobre las investigaciones. Tampoco se profundiza en la detención, a finales de 2024, de líderes del crimen organizado.
¿Qué debería informarnos la autoridad sobre el tema? ¿Qué sabe y se niega a difundir? ¿Debemos resignarnos a aceptar la información por goteo que nos dan y la manipulación que suele seguir a las reiteradas denuncias sustentadas que publican medios libres como “The New York Times”? ¿Cuáles son, en realidad, los riesgos por la crisis del fentanilo?
Necesitamos más información. Vencer la ignorancia es fundamental. También los es presionar al gobierno para que informe de manera correcta. La ayuda del periodismo independiente es clave. Su papel, como defiende “The New York Times”, es “documentar el mundo tal como es, sacando la verdad a la luz, en beneficio de las audiencias en todas partes”. Y estamos de acuerdo. Nos sumamos, sin duda, a esta oportuna defensa de la prensa libre, clave para la democracia.- Mérida, Yucatán.
direcciongeneral@grupomegamedia.mx / Apartado especial en el sitio web del Diario: yucatan.com.mx (https://bit.ly/4diiiFP)
(*) Director general de Grupo Megamedia
