En un hecho de doble naturaleza: seguridad / justicia contra cambio de régimen. De acuerdo con la política judicial del país vecino del norte, EE.UU. y tras una operación de cumplimento de la ley, con particular énfasis ahora desde la narrativa norteamericana de cambio de régimen, que ahora se entiende como administrar Venezuela temporalmente y reorientar sus recursos naturales, como el petróleo.
Tras la captura del ahora expresidente Nicolás Maduro se ha desatado la reacción internacional como un mapa del nuevo orden. En la Unión Europea se escucha una ambivalencia: por un lado, el alivio del fin de un régimen autoritario de 26 años, y por el otro, se encendió una alarma por el método.
La República Popular China condena el acto y lo lee como hegemonía y juez del mundo. Rusia lo califica de ilegal y desestabilizador. Alemania pide una evaluación legal y enfatiza en una transición ordenada —con tensiones internas en el debate público alemán—.
Francia, apunta a transición y liderazgo pos-Maduro. India, emplea un lenguaje prudente profunda preocupación. Japón, prioriza estabilidad y seguridad nacional, Canadá llama a respetar el derecho internacional y una salida democrática liderada por los venezolanos.
Así, se da ahora una lectura en el bloque occidental, India Sur Global evita lineamientos duros y China y Rusia capitalizan el discurso de soberanía. Esto es, precisamente, un nuevo orden: la fragmentación de consensos y disputa por legitimidades.
Venezuela es una pieza clave en el mercado petrolero internacional y el evento introduce tres fuerzas contrapuestas: 1. El riesgo de la producción detonado por la inestabilidad daños en infraestructura y paro operativo, lo que empuja al alza de precios internacionales. 2. Las expectativas de reapertura y pronta normalización si es que un arreglo inmediato permite la producción y exportación de petróleo, que presionaría los precios a la baja (recordar que, en el hemisferio norte, el invierno es un pico en el alza de consumo o demanda de gas y petróleo). 3. Politización del flujo normal del mercado petrolero, entre quienes compran están las expectativas de las nuevas reglas, sanciones y contratos, detonando la incertidumbre. Hay que recordar que Venezuela es proveedor de petróleo de Irán, India, China y Rusia.
Riesgo país y primas de seguro
Cuando sube la incertidumbre geopolítica impacta en el mercado financiero elevando los llamados activos refugio o acciones. Aumenta también la sensibilidad del tipo de cambio y los flujos de capitales de inversionistas financieros. Sin lugar a duda, este nuevo orden está estrechamente ligado al comercio internacional; entre las principales mercancías y servicios están: energía y la logística. En el corto plazo es posible ver un aumento de costos en la energía, el costo de los seguros o coberturas y el alza de precios en la logística (transportación y nuevas rutas) en el Caribe. En el mediano, puede ser que EE.UU. impulse un rediseño del sector petrolero venezolano, generando disputas por contratos y pagos, China tiene un interés muy claro sobre el petróleo.
Las implicaciones para la economía mexicana son previsibles en: el tipo de cambio, la energía y el riesgo político (presión de EE.UU. hacia México en materia de seguridad). El tipo de cambio tiene cuatro mecanismos clave, a saber: 1. El llamado risk-off global, que es la depreciación del peso, y que es empujado hacia el alza por la salida de inversiones de la economía. 2. El precio del petróleo, México es un exportador nato, recibiendo con ello un alivio fiscal claro está, si sube el precio del crudo, pero sube la inflación, dado el aumento en el alza de la energía (electricidad, gasolina y diésel). 3. Expectativas en las tasas de interés, derivado de la volatilidad global, los bancos centrales, como el Banco de México deberán ser prudentes con el flujo financiero internacional o llamado en la jerga financiera como carry-trade. 4. Riesgo regional, tras la narrativa de EE.UU. con seguridad del hemisferio occidental, y la presión política.
En materia de comercio internacional. México tendrá un impacto indirecto pero real. Al subir los costos de logística y energía (petróleo y derivados), afectaría a la industria que utilizan bastante transporte y energía (hay que recordar que México exporta materias primas, e importa una cantidad considerable y significativa de productos manufacturados).
Ahora bien, si EE.UU. reorienta prioridades geopolíticas en el hemisferio: cooperación versus presión, en temas prioritarios: energía, migración, y cumplimiento regulatorio.
A partir de este escenario internacional de un orden internacional las finanzas públicas de México y el Presupuesto de Egresos Federal 2026, con la captura de N. Maduro puede: 1. Aumentar el gasto en seguridad y temas migratorios. 2. Elevar el costo financiero si suben las primas de seguros para proteger el gasto federal.
Los impactos específicos por la estructura económica local de Yucatán particularmente es sensible por: 1. La vocación turística, demanda externa y la percepción de riesgo regional en el Caribe. 2. Comercio y servicios tendrían presión al alza empujado por el visible aumento en energía y logística, por las nuevas rutas y uso de combustibles. 3. La inversión podría verse sensiblemente afectada al subir la incertidumbre; la reacción esperada es que los proyectos privados se postergan. 4. Las finanzas del gobierno del Estado podrían verse afectadas, en el menor de los casos su aplazamiento podría deberse a la dependencia de presupuesto, aportaciones y el alza previsible en el costo de la infraestructura.
En particular, es importante comentar sobre el Paquete de Egresos del gobierno de Yucatán, y sus previsibles implicaciones en el nuevo orden. El Ejecutivo local lo calificó como una la propuesta histórica, por más de 66,370 millones de pesos, priorizando: Salud (con 6,267 mdp), Programas Sociales de transferencia directa (con 6,218 mdp), Seguridad (con 4,745 mdp), e Infraestructura (con 3,167 mdp).
Las implicaciones reales y directas considero cinco, a saber: 1. Costo de insumos para el sector salud e infraestructura se elevarán, como se ha dicho, por los impactos en logística y alza de energía; equipamiento médico, medicamentos especializados, tecnología hospitalaria, ahora todo estos costarán más. 2. Si el nuevo orden golpea a los empleos locales que dependen del turismo, incrementará la demanda de apoyos sociales especialmente a las familias más vulnerables. 3. La narrativa de los EE.UU. sobre seguridad en el hemisferio y cooperación, los países como México pueden verse forzados a invertir más en seguridad (adquirir equipos, tecnología, prevención y número de efectivos), esto podría empujar el presupuesto ya planeado a alza. 4. El presupuesto destinado a infraestructura sin deuda adicional (se mantiene el rechazo del préstamo o nueva deuda) puede postergarse por el alza en el costo de materiales, energía y logística. 5. El presupuesto del Ejecutivo Estatal depende de las transferencias federales, así que, si la federación enfrenta tensiones por el riesgo global, y previsibles reasignaciones nacionales, puede haber cambios en calendario, reglas, y montos.
¿Qué ajustar dentro del Paquete 2026 de Yucatán? La medida más racional, de acuerdo con la teoría económica, sería: I) Contingencia: reservar un fondo donde se priorice lo que importa salud e insumos importados; II) Cobertura de precios en un marco legal y transparente para asegurar el precio de insumos importados; III) Dar prioridad a las familias más vulnerables, empleo e ingreso, y generar un efecto multiplicador local; IV) Gestión del riesgo turístico, con campañas de certeza, seguridad y protocolos bien establecidos, y V) Monitoreo preciso y exacto, semanal: petróleo, tipo de cambio, tasas de interés y posible importación de inflación.— Kassel, Alemania
Profesor Investigador, Facultad de Economía, Uady
