Uno, dos, tres… por la adultez
Antonio Alonzo Ruiz (*)
Permíteme amable lector, que a las tres recomendaciones que te sugerí la semana pasada: ser más abierto, humano y espiritual, le añada otras tres que son igualmente sencillas y que —testigo he sido— han cambiado muchas vidas.
Busca dentro de ti buenos sentimientos, transfórmalos en buenos comportamientos y practícalos todos los días.
Tener buenos sentimientos y transformarlos en buenos comportamientos cotidianamente, te hará sentir bien con propios y extraños. Te sentirás orgulloso y seguro de ti mismo.
¡Sé buena persona con todos! Busca una actividad que te apasione y proponte realizarla todos los días. Algún deporte, leer o escribir, incluso tomar algún curso o aprender algún idioma. Hazlo de la manera más entregada posible.
Al final del día terminarás tan cansado y feliz, que para lo único que te quedará tiempo, será para descansar como un bendito.
¡Sé apasionado en lo que haces! Una última –y tal vez mi más importante— recomendación: perdona a quien le guardes algún rencor, sea grande o sea pequeño tu rencor. ¡Perdona! Tal vez esa persona ya ni viva cerca de ti o tal vez haya muerto hace mucho tiempo, pero sigue cerca y presente a través de tu rencor.
Acepta el pasado como fue, no lo sigas cargando; déjalo ir para que puedas ser feliz hoy y planees con alegría todo lo que traerá el mañana. ¡Sé feliz!
Psicólogo clínico, UVHM. Especialista en Envejecimiento y manejo de Emociones, MATIA Instituto Gerontológico.Antonio Alonzo aalonzo@crehas.org
