Compartir un mensaje de esperanza sobre que es posible salir de las adicciones como el alcoholismo y mostrar que no están solos en este camino fueron parte de los mensajes que el grupo “Volver a Vivir” de Alcohólicos Anónimos (AA) dejó ayer a los asistentes a la sesión con la que celebraron su primer aniversario.

Se compartió lo difícil que resulta para los familiares el vivir con una persona alcohólica y cómo la vida cambia de manera positiva cuando superan esta adicción.

En el evento de aniversario varios integrantes del grupo y sus familiares dieron su valioso testimonio; además, varios invitados abordaron la parte del empresariado, la religión y tratamiento de las adicciones.

“Volver a vivir” es un grupo institucional de AA que funciona en el Centro de Integración Juvenil (CIJ) Mérida, como resultado de una alianza nacional entre Central Mexicana de Servicios Generales de AA y el CIJ a nivelnacional.

Los integrantes tienen reuniones de lunes a viernes de 1:30 a 3 p.m. Son sesiones tradicionales en las que se brinda información a los asistentes, en su mayoría adolescentes y jóvenes, ya que cada vez acuden personas de menor edad que desde secundaria, por ejemplo, ya han tenido contacto con el alcohol y las drogas.

En el CIJ, los jóvenes reciben atención de diversa índole y acompañamiento.

Durante la reunión de ayer, integrantes del grupo hablaron sobre lo qué es AA y cómo funciona, sobre el alcoholismo, quién es un alcohólico, y de los cinco puntos básicos que describe el grupo AA, que hablan de la aceptación de ser alcohólico y que el alcoholismo es una enfermedad, del análisis de la personalidad, de la catarsis o saneamiento de la personalidad, de la ayuda de un poder superior, y del trabajo con los demás para pasar el mensaje a otros que están sufriendo por el alcoholismo.

Sobre la persona alcohólica se dijo que se manifiesta como una obsesión física y mental de la necesidad de consumir alcohol, y la falta de control sobre su consumo.

Se enfatizó que el único requisito para ser parte de AA es querer dejar de beber.

Como invitados estuvieron integrantes de Alanon y Alateen, que agrupan a familiares de alcohólicos. Uno de ellos pasó a dar testimonio de cómo les afecta el convivir con el que consume.

Una enfermedad

Víctor Roa Muñoz, director de CIJ Mérida, describió al alcoholismo como una enfermedad física, emocional y espiritual.

Dijo que CIJ siempre ha sido aliado de AA y en la medida que puedan unir esfuerzos para ayudar a una persona con alcoholismo hay más probabilidades de que vaya a recuperarse.

“En Yucatán el alcoholismo ocupa el primer lugar como adicción”, señaló.

Lamentó que el alcoholismo ha crecido mucho y se presenta cada vez en personas más jóvenes, y sobre todo en mujeres. En una encuesta que el gobierno realizó entre jóvenes de secundaria, se encontró que el 74% ya había consumido alcohol a los 13 años o antes.

El 52% indicó que un adulto le había proporcionado alcohol y el 47 % señaló que había bebido en casa o en casa de un compañero de secundaria.

El 53% de los encuestados manifestó que ha sentido estrés ansiedad o depresión, que si no se atienden pueden ser causas para caer en las adicciones.

Otro de los invitados fue el empresario Guillermo Memdicuti, quien habló de la responsabilidad social de las empresas y dijo que aunque en su naturaleza de operación la empresa tiene la generación de valor, se concibe como generadora de utilidades, lo principal es generar valor que incluye el valor social y “para ello hay que mirar a las personas”.

Las empresas, señaló, deben permitir y promover que se acerquen grupos de AA, pues en ocasiones cuando hay una crisis laboral y no hay un sentido de pertenencia en las empresas, el alcoholismo puede hacerse presente y se desbaratan familias a causa de esta enfermedad.

Invitó a los empresarios a tener más responsabilidad social y a preocuparse más por sus trabajadores.

Por su parte, el obispo auxiliar de Yucatán, monseñor Mario Medina Balam, también fue invitado al evento y dijo estar convencido de que la fuerza para vencer la poderosa atracción que tienen hacia las bebidas está más allá de la propia voluntad y viene de fuera.

“Para tener esa fuerza de voluntad para vencer la adicción requiere de una fuerza externa: la de sus compañeros, porque viene del deseo común de alcanzar un mismo fin, y de la fuerza divina, que actúa interiormente fortaleciendo la propia voluntad”.

Es posible siendo ateo o agnóstico armonizar estas dos fuerzas, cuestionó, porque estas personas podrían no sentirse a gusto con algo que parece religioso.

Si no creo en la existencia de Dios, hacer oración y contacto consciente con él puede ser algo complicado, dijo monseñor Medina, pero “con el paso del tiempo, muchos compañeros que se han recuperado del alcoholismo saben que se necesita de un poder superior si quieren permanecer sobrios”.

Para quienes no son creyentes, el pensar en un ser superior sin rostro es difícil, apuntó, pero para aquellos que tienen raíces religiosas no les es tan difícil pensar y orar a este ser.

Resaltó que cada persona debe cultivar su propia espiritualidad.

Aseguró que Jesucristo es fiel a sus promesas hechas y recordó las palabras de Cristo cuando hace alusión a que concederá cualquier asunto “porque cuando se reúnen dos o tres en su nombre, Él está con ellos”.

“Hay que hacer la petición de mantenerse sobrios cada día porque Dios escucha y atiende”, aseguró el obispo auxiliar, quien invitó a orar y comunicarse con Dios.— IRIS CEBALLOS ALVARADO

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