“Cáritas es obra de toda la Iglesia”, recordó ayer el arzobispo de Yucatán, monseñor Gustavo Rodríguez Vega, durante la misa de acción de gracias con motivo del informe de acciones 2025 del Centro de Caridad “San Francisco de Asís”, celebrada en el marco de los 40 años de Cáritas de Yucatán.
“Cáritas es tarea de todos los cristianos. Todos debemos amarnos unos a otros, como el Señor nos enseñó”, exhortó el prelado en su homilía ante decenas de personas, encabezadas por Eduardo Seijo Gutiérrez, presidente del Centro “San Francisco de Asís”.
Monseñor Rodríguez Vega explicó que esta obra nació en un contexto en el que era urgente y necesario atender a los más necesitados porque existía mucha riqueza, pero también muchas personas quedaban al margen de ella. Así surgió Cáritas hace 75 años, aniversario que ahora celebra Cáritas Internacional.
Indicó que existen distintos aniversarios de Cáritas en cada país y región. En México, Cáritas cuenta con 54 años, mientras que Cáritas Latinoamericana celebra 70.
Recordó que, tras la fundación del Consejo Episcopal Latinoamericano (Celam), los obispos impulsaron la creación de las Cáritas, por lo que esta institución tiene apenas unos meses menos que dicho organismo episcopal.
Al referirse al sentido de la Navidad, el Arzobispo señaló que esta celebración invita a contemplar en el pesebre a aquel que vino al mundo por amor. Destacó que es el misterio del amor lo que se revela en ese acontecimiento, recordando las palabras de San Juan: el amor no consiste en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que Él nos amó primero.
Añadió que el amor se aprende y se contempla primero en el pesebre y después en la cruz. Citó nuevamente a San Juan al señalar que nadie puede amar a Dios, a quien no ve, si no ama a su prójimo, a quien sí ve.
Por ello, subrayó que en Cáritas no solo se busca brindar ayuda material a los pobres, sino también promover dentro de la Iglesia lo que es fundamental: la caridad. Recordó que existen tres virtudes teologales: la fe, la esperanza y la caridad, y que, de acuerdo con San Pablo, la más grande de ellas es la caridad.
Explicó que la fe y la esperanza acompañan al ser humano durante esta vida, mientras que la caridad permanece para la eternidad. Desde ahora, dijo, se vive la caridad y en la eternidad todo será fundirse en el amor de Dios.
En su reflexión sobre el Evangelio, monseñor Rodríguez Vega recordó el pasaje en el que Jesús regresa a Nazaret, su pueblo natal, y entra a la sinagoga para leer el texto del profeta Isaías: “El Espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha ungido”. Explicó que la palabra Cristo significa ungido, consagrado para llevar la buena nueva a los pobres y proclamar la libertad a los oprimidos.
Destacó que esta es la misión de Cristo y que es, ante todo, una obra de amor. Señaló que Jesús quiere que los cristianos, llamados así por ser “otros Cristos”, continúen esta obra que debe ser permanente, pues siempre existirán necesidades. Recordó las palabras de Jesús: “A los pobres los tendrán siempre con ustedes”, porque mientras exista pecado en el mundo habrá pobreza, y ésta sólo desaparecerá en el cielo.
Afirmó que la obra de caridad de la Iglesia debe levantarse como una bandera que haga resonar en los corazones y conciencias lo más propio del ser humano. “Amando, el ser humano es más humano”, expresó, al tiempo que señaló que el amor al prójimo conduce a la perfección.
Deseó que el trabajo realizado en Cáritas conduzca a un crecimiento auténtico en el amor al prójimo y que todas las acciones se realicen por amor a Dios en la persona de los más necesitados. Concluyó su mensaje con la expresión: “Sea alabado Jesucristo”.
Al término de la misa, el prelado bendijo medallas de San Francisco de Asís y de Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa, las cuales fueron entregadas a los asistentes.
La ceremonia eucarística fue celebrada por monseñor Gustavo Rodríguez Vega con el padre Jesús Ramón Pazarán, superior salesiano de Alborada y capellán del Centro de Caridad “San Francisco de Asís”.
Informe de actividades
Como parte del programa, después de la misa Eduardo Seijo Gutiérrez dio lectura al informe correspondiente al período de servicios 2025. Víctor Arjona Barbosa, integrante del Consejo del Centro de Caridad, fungió como maestro de ceremonias.
Durante la presentación del informe se distribuyeron trípticos entre los asistentes con el resumen de actividades del Centro de Caridad “San Francisco de Asís”.
Entre los datos destacados se informó que Cáritas de Yucatán benefició a 206,652 personas en distintos rubros como salud, alimentación y vestido, tanto en la ciudad como a través de sus filiales en el interior del Estado.
En actividades de formación espiritual se beneficiaron 3,514 personas. En la colecta para los damnificados de las inundaciones en Veracruz y zonas circunvecinas se recaudaron 8,792 pesos.
En la Escuela de Doctrina Social de la Iglesia “San Juan Pablo II”, mediante un pódcast se alcanzó a 442,663 personas a nivel local y nacional en plataformas digitales. El programa Compartir Caridad, un pódcast sobre el cuidado del medio ambiente, tuvo un alcance digital de 203,503 personas.
Asimismo, se realizaron actividades relacionadas con composta, reciclaje de PET y cartón, entre otras. En el programa Laicos al Servicio de la Caridad se integraron 35 nuevos participantes, lo que representó un incremento del 16 por ciento.
En el Organismo Promotor de Instituciones para la Democracia, a través de un pódcast de Dimensión Política y Social, se alcanzó a 29,057 personas a nivel local y nacional.
Finalmente, se dieron a conocer los propósitos para 2026, entre los que se encuentran continuar con la promoción de la capilla Cáritas de Yucatán mediante la integración de bienhechores, proyecto para el cual Rodrigo Vega Carrillo fue invitado a compartir su testimonio; contar con locales para las filiales de Sinanché y Tizimín; crear un pódcast para Laicos al Servicio de la Caridad; consolidar el proyecto de huertos y arborización familiar e incrementar el número de visitas de solidaridad fraternal.
El Centro de Caridad “San Francisco de Asís” se ubica en la colonia Nuevo Yucatán.— Claudia Sierra Medina






