Integrantes de la comunidad furry en Mérida

MÉRIDA.- La comunidad furry en Mérida no es nueva. Sin embargo, en años recientes se han vueltos más visibles distintas agrupaciones, algunas con pique entre ellas, que promueven espacios para quienes forman parte de esta subcultura. Sin embargo, también advierten que entre los aficionados se puede encontrar “de todo”.

Recientemente también han tomado popularidad tras la viralización de vídeos de personas que se asumen como therians. Lo dejan claro: no son lo mismo, aunque todos son bienvenidos.

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“Chu”, un “perro de Fu” (que en realidad es un león de la cultura china), es el alter ego de un hombre barbado y corpulento de 36 años que trabaja en una empresa como reclutador. Aunque se identifica plenamente, prefiere que su nombre permanezca en el anonimato. Él forma parte del Instituto Mexicano del Furro (Imfur) y lidera la “embajada Sureste” de dicha organización civil, con sede en Mérida.

Accede a dar la entrevista en una de las reuniones de la agrupación, que se realizan los viernes en la “Stop 4 Geeks” (calle 59 con 54 del centro de Mérida), una tienda de tarjetas coleccionables y artículos de anime. Al momento de la charla hay cerca de una decena de personas, varios de ellos furros.

¿Qué son los furrys o furros?

“Chu” los describe así: “Un grupo de personas afines a usar disfraces de animales antropomorfos. La persona crea un avatar y prácticamente lo interpreta o lo utiliza para desenvolverse de la manera que le gustaría ser ante la comunidad”.

El entrevistado lo compara con los “otaku”, quienes gustan de disfrazarse de personajes de ficción ya existentes, con la diferencia de que los furrys se visten de personajes que ellos inventan, “como si entraras a un juego”. Generalmente lo hacen solo en las actividades que la misma comunidad organiza para convivir.

Sobre cómo eligen a sus personajes, hay diferentes formas. “Muchas personas lo basan en sus características físicas y de personalidad… Otros simplemente agarran lo que quieran… Realmente esta comunidad es muy creativa y hay muchísimas formas de expresión. Entonces no hay una sola forma de elegir”.

El dirigente añade que el furry está muy unido al dibujo y el diseño. “Porque de ahí surgen los personajes. Si no hubiera arte furro, no habría personajes furrys. No habría la comunidad… A la par está la gente que organiza actividades y las gestiona”, explica.

“Fursuit”, el traje de un furry

Y es que luego de tener al personaje, sigue la creación del disfraz, lo cual no resulta barato. El “fursuit”, como le llaman, puede ser completo, o solo la cabeza, guantes, patas y cola. “Chu” detalla que invirtió 5,000 pesos para la elaboración de la máscara que él usa, 3,000 pesos de los cuales fueron para las telas “de alta gama”.

La máscara de “Chu”

Sin embargo, señala, las botargas pueden ayudar a las personas ” a salir del cascarón”. “Hay gente que es muy tímida y el convivir con personas se les complica mucho, pero teniendo una máscara es más fácil… Es una barrera física que les ayuda a desenvolverse”.

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En Mérida, afirma, la comunidad ya tiene muchos años, “alrededor de 17”. Calcula que actualmente hay unos 300 aficionados al arte furry en Mérida y una tercera parte de ellos están en la agrupación que él dirige, donde se incluye cerca de una veintena de mujeres. Las edades van de los 18 a los 60 años.

En su opinión actualmente “existen muchas facciones que realmente incluso podrían ser antagonistas. Es una subcultura urbana. Así como puede ser muy unida, puede tener muchos pleitos. Hay varios grupos”.

Comunidad furry en Mérida

Sobre sus actividades, cada agrupación suele hacer distintas convivencias. Por ejemplo, Imfur Sureste organiza cada viernes tardes de juegos de mesa y karaoke. Entre la comunidad también son populares los picnics, aunque en Mérida no se hace tanto por el clima. También pueden acudir al cine a ver alguna película, principalmente las que incluyen animales o seres antropomórficos.

“Ahorita están muy de moda las galerías de arte y los mercados de artesanías. Igual están haciendo unos que se llaman drink and draws. Se juntan en algún bar o establecimiento que permita bebidas alcohólicas y se sientan en una mesa grande con un papel gigante. Y entre todos empiezan a dibujar. Ahí platican y conviven”.

Sin embargo, detalla, los mayores eventos dentro la cultura furry son las convenciones. Actualmente la más popular en México, opina, se llama “Confuror”, que tiene sede en Guadalajara. Hay otra, la “Pawercon”, en la Ciudad de México.

Asistentes a una de las reuniones de Imfur Sureste

El furry, para mayores de edad

El entrevistado añade que dentro de los aficionados al furry, también hay actividades “que tienen un lado más adulto, por lo que la mayoría de la gente de la comunidad dice que esta no es para menores de edad… Como todo lo que tiene implícito el anonimato, siempre es riesgoso y se puede prestar a cosas más sexuales o pervertidas“. En este punto pone como ejemplo imágenes de arte furro con contenido sexual explícito.

“Hay de todo. Cada quien decide cómo vivirlo. Si a ti te importa nada más venir a convivir, puede ser solo convivir. Si te interesa ir a fiestas que se pongan muy locas, pues también hay. Es una subcultura completa. Tiene múltiples capas y todo lo que usted imagine lo va a encontrar”.

Sin embargo, detalla que no son iguales a los llamados therians. “Los furrys son personas que suplen algunas características con las de un animal… Tú buscas seguir siendo humano, o sea, ser antropomórfico.

“En cambio, el therian de plano no quiere ser humano. Quiere ser un animal. Esa es la clave. El furry se quita lo que no le gusta y se pone partes animales. El therian se vuelve un animal por completo, incluso en su comportamiento”.

YouTube video

Therians en Mérida

Sobre la presencia de therians en Mérida, el entrevistado recuerda a un estadounidense en la ciudad que recientemente le comentó que “tenía un personaje therian”. “Pero yo siento que esa afirmación es muy de la comunidad furry. Porque el therian no busca hacerse un personaje, es en esencia un animal”.

Sin embargo, mencionó que sí conoce a integrantes de la comunidad “Puppy Play” en Mérida. En ese caso son personas que se comportan como perros y tienen un amo, “pero están más ligados a un fetiche del BDSM (sadomasoquismo) y el juego de roles”.

Por otro lado, “Chu” afirma que si algún “therian” quiere integrarse a su comunidad lo van a recibir. “Imfur es para todos… Cualquiera que quiera convivir con nosotros es bienvenido. Siempre respetando, cumpliendo las reglas y queriendo comunidad. Cualquiera que quiera una sana convivencia puede venir. Es un espacio seguro”. En Facebook se les puede encontrar como Imfur Embajada Sureste.

Jessica E. Ruiz Rubio es licenciada en Periodismo y maestra en Gestión de la Mercadotecnia. Comenzó su carrera periodística en 2004, año en que ingresó a Grupo Megamedia. Se especializa en trabajos especiales, análisis de tendencias digitales, temas locales y gestión de redes sociales.