Apenas soplaba el viento huracanado y se percibía una llovizna de la tormenta “Grace”, el jueves pasado, y el árbol seco de huaya en la puerta de la vivienda de José Marcial Cen Cámara cayó estrepitosamente en medio de la calle.
Un fuerte ruido hizo que los vecinos de la calle 31 con 12 de la colonia San Pablo Oriente, en Mérida, que estaban resguardados en sus hogares, salieran para ver qué sucedió.
Vieron que las ramas del árbol muerto y seco yacía sobre el pavimento, pero no causó ningún daño a alguna persona o propiedad.
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Enseguida surgieron los “leñadores” que, machete en mano, en cuestión de una hora convirtieron los troncos y ramas en leña que serviría para cocinar en sus casas.
José Marcial explicó que la mata de huaya tenía poco más de 15 años de existencia. Salió sola sobre la acera de su casa y permitió que crezca porque daba sombra y muchos frutos que comían entre los vecinos.
El árbol se convirtió en un problema
Sin embargo, ese crecimiento del árbol frutal se convirtió en serio problema porque las raíces rompieron el muro y la terraza de la casa.
Desde hace tres años lo reportó al Ayuntamiento para que enviara a cortar el árbol, pero no lo hizo.
Llegaron unos trabajadores, tomaron fotografías del árbol y los daños al muro, se fueron y ya no regresaron más.
Entonces “le entró un bicho a la mata” que la mató y secó.
También surgieron “leñadores” en otras zonas
El otrora frondoso árbol de huaya cayó con el primer viento del ciclón con lo que acabó un problema para este vecino y se convirtió en leña y posteriormente en cenizas.
“El año pasado cuando iba a venir un ciclón llamé que vengan a cortarlo, pero tampoco vino nadie”, dijo José Marcial, una persona de la tercera edad.
“Era un peligro, podría caer sobre una persona, un vehículo o sobre mi casa causando daño”.
Ahí mismo, en la calle 29-A con 10 de la colonia San Pablo Oriente, un frondoso árbol de neem ya rompió y alzó la acera de la calle.
Riesgo para tomas de agua y un muro
Ahora amenaza la tubería de las tomas de agua potable y ya empezó a levantar el cimiento del muro divisorio de la casa.
Y para no variar, en la misma calle 31 con 12 de San Pablo Oriente se rompió un poste de madera de Teléfonos de México que está sostenido por unos cables y que en cualquier momento caerá al piso.
Este tramo está cerrado con cintas para evitar que pasen personas y vehículos, pero falta conocer hasta cuándo la empresa propietaria o alguna autoridad municipal o de protección civil acabe con este peligro.
En otros rumbos de la ciudad, en los fraccionamientos Morelos por ejemplo, también se ve a leñadores que con machete en mano y triciclos recorren las calles para aprovechar los troncos de árboles y llevarlos a su hogar.
