El presidente de la Cámara Nacional de la Industria de Transformación (Canacintra) en Yucatán, Alejandro Gómory Martínez, hizo un llamado a los gobiernos de los tres niveles a no seguir cargándoles la mano a los empresarios para resolver los efectos de alguna mala decisión.
“Nos volvemos una especie de cajero automático”, apuntó. “La riegan por acá, nos pasan la factura; la riegan por allá, también nos pasan la factura”.
“Por eso es que siempre insistimos en que nos involucren en las decisiones. Como sabemos que nos van a pasar la factura después, al menos queremos saber qué se está haciendo para que no lleguemos a ese punto”.

El dirigente de los industriales se refirió en esos términos al hablar de la carga que representan los impuestos en la operación de una empresa.
Destino de los ingresos
Ayer publicamos la primera parte de una entrevista que concedió en visita a la redacción de este periódico. En la plática explicó, con movimiento de monedas, la forma en que se distribuyen los ingresos de una empresa y la parte que va a parar al gobierno vía impuestos.
Para ilustrar el reparto utilizó dos esquemas: uno sin impuestos, que podría aplicarse a un negocio informal, y otro con impuestos, válido para todas las empresas que están en la formalidad.
En ambos casos se utilizan porcentajes de 30 por ciento para activos fijos, otro 30 por ciento para insumos, un porcentaje similar para la nómina de trabajadores y un 10 por ciento —en el mejor escenario, hace notar— para utilidad de la empresa.
Esos porcentajes se mantienen sin cambios en una empresa que está en la informalidad.
La carga fiscal
El cambio es considerable cuando se aplican los impuestos, tratándose de empresas que operan en la formalidad.
En este último caso, detalló Alejandro Gómory, el esquema queda de la siguiente forma:
En activos se reduce el porcentaje a 23.5 por ciento, lo mismo que en insumos (otro 23.5). La nómina pasa a ser de 22% y la utilidad de la empresa baja a 3%.
El 28 por ciento que resulta de esas reducciones es lo que “comen” los impuestos que se pagan al gobierno: Impuesto al Valor Agregado, Impuesto Sobre la Renta, cuotas al Infonavit y al IMSS, Impuesto Sobre Nómina, Impuesto Predial, licencias diversas, reemplacamiento de autos, etcétera.
“Lo que se lleva el gobierno es más de lo que reciben juntos trabajadores y empresarios”, subrayó el entrevistado.

¿Deuda para quién?
También pidió que no se pierda de vista el crédito de 1,530 millones de pesos que no le autorizó el Poder Legislativo al gobierno de Joaquín Díaz Mena, al no lograr los diputados oficialistas la mayoría calificada que se requiere en estos casos.
Si se autorizaba el endeudamiento, apuntó, los gastos del gobierno aumentarían al tener que utilizar dinero para el pago del crédito.
“Supongamos que el crédito representa cuatro monedas adicionales para este lado”, indicó, en referencia a las fichas sobre la mesa. “Las tiene que pagar alguien… Y esas cuatro nos las van a cobrar de este lado (la empresa)”.
Se le recordó que los empresarios tienen representación en el Consejo Consultivo de Presupuesto y Ejercicio del Gasto, instancia en la que se supone se abordan temas como el del empréstito.
“En teoría se deberían tratar, pero tuvimos una sesión hace poco y no nos mencionaron nada del impuesto (sobre la nómina) o del crédito”, respondió. “De hecho, nos dijeron lo contrario, que estaban yendo las finanzas muy bien”.
El gran riesgo
Al hablar de nuevo sobre el paquete fiscal, el presidente de Canacintra Yucatán indicó que cuando los cambios son “de golpe” e implican montos considerables es más difícil que las empresas se adapten al nuevo entorno.
“¿Qué es lo que sucede? Cuando la empresa es muy pequeña tiende a irse a la informalidad”, agregó. “Por eso vemos que los niveles de informalidad en México van creciendo y creciendo. Y muchas veces las empresas grandes deciden irse a otro lado, ya sea otro estado u otro país”.
“El mejor ejemplo de esto son Cuba y Venezuela. Cuando sus gobiernos empezaron a imponer más carga unas se fueron a la informalidad y otras salieron del país. Es el gran riesgo”.
Ajuste de cinturón
En este contexto, Gómory Martínez planteó dos peticiones al gobierno, para que no siga imponiendo más carga fiscal a los de siempre: la primera, “que se ajuste el cinturón”, y la segunda, “que tenga mayor sensibilidad por la economía de todos los ciudadanos que vivimos en el Estado”.
“Y si no pueden revertir lo que acaban de hacer (la aprobación de los diputados al paquete económico), al menos que lo repongan de otra manera”, enfatizó.
Dar y también quitar
En cuanto a los programas sociales del gobierno del Estado, que ocupan un buen porcentaje en el Presupuesto para Yucatán en 2026, el directivo señaló que debe considerarse que cada peso que se destina al subsidio es un peso que se le está quitando a otra persona.
“Entonces, ¿cuán justo es dar el dinero a alguien que lo necesita, quitándoselo a alguien que también lo necesita?”, preguntó. “Llegará el momento en que dejes al segundo completamente seco. Y esto lo estamos viendo ahorita: ya no hay medicinas, no hay”.
Alejandro Gómory Martínez subraya que la carga fiscal es cada vez más asfixiante.
El problema, dice el presidente de Canacintra Yucatán, es mayor cuando no hay certeza por continuos cambios, que inevitablemente afectan la operación de las empresas.
PARA ENTENDER MEJOR: Gobierno de Yucatán pretende que empresarios resuelvan crisis del Va y Ven con alza a impuesto
Lo tupido, no lo duro
“Si de repente un día nos dicen: ‘Esto va a aumentar 10’, y al año siguiente vienen otros 10, y luego 10 más, imaginen cómo queda una empresa”, prosigue. “Hay creatividad empresarial, pero la situación no da para tanto. Como dicen por allá, es más lo tupido que lo duro.
Gómory Martínez recalca que en la actividad del día a día surgen situaciones que nadie más ve. “El trabajador no lo ve, definitivamente el gobierno no lo ve. Y es la razón por la cual la semana pasada salimos los empresarios a decirle no al Impuesto Sobre Nómina. No es el monto de una cantidad en particular, es que en todas las decisiones malas que va tomando algún gobierno, ya sea a nivel municipal, estatal o federal, no pueden cargarle más la mano a los empresarios”.
