• Claudia González Góngora, presidenta de la Canirac Yucatán, considera que el crecimiento económico continúa, pero a un ritmo débil, lo que confirma la desaceleración. Los restaurantes no están exentos
  • El principal desafío de 2026 será proteger el empleo formal y preservar la estabilidad económica ante las obligaciones fiscales
  • El sector restaurantero generó 15,400 empleos formales al corte de agosto pasado, señaló la Canirac Yucatán
  • La industria restaurantera en Yucatán todavía no realiza un balance integral de resultados del cierre de la temporada decembrina

La presidenta de la Cámara Nacional de la Industria Restaurantera y Alimentos Condimentados (Canirac) en Yucatán, Claudia González Góngora, consideró que en 2025 la economía yucateca fue sensiblemente menor en comparación con el crecimiento logrado en 2024.

La entidad continúa con su crecimiento económico, pero a un ritmo débil, destacó. La velocidad se redujo de manera considerable y la evidencia más palpable fue que esta industria cayó un 20% en sus ventas. Esta reducción del ritmo del crecimiento económico confirmó el escenario de desaceleración económica, más que de estancamiento.

“Este comportamiento se refleja también en la evolución de la actividad productiva”, señaló al hacer un recuento de la economía yucateca en 2025.

“El desempeño del período estuvo sostenido principalmente por el sector terciario que creció 0.7% en el mismo trimestre.

“No obstante, este crecimiento se dio a un ritmo menor al observado en períodos anteriores, particularmente en actividades como el comercio y el turismo, lo que confirma una pérdida gradual de dinamismo en sectores como el restaurantero, que concentra una parte importante del empleo en el estado”.

La lideresa dijo que este contexto económico es relevante, pues su impacto no se limita a los indicadores macroeconómicos, sino que incide de manera directa en el bienestar de las personas, en la estabilidad del empleo y en la capacidad de las familias para sostener su nivel de consumo.

La empresaria compartió información del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) que tenía disponible al momento de la entrevista, correspondiente al segundo trimestre de 2025.

En este período, la economía yucateca registró un crecimiento de 0.4%, cifra sensiblemente menor si se compara con 2024, cuando se observaron trimestres con crecimientos cercanos al 3%, que fue el promedio anual.

En materia de empleo, explicó, en ese mismo lapso no se observó una reducción a nivel agregado, aunque será fundamental dar seguimiento puntual al comportamiento de los indicadores conforme se publique nueva información, a fin de contar con una evaluación más completa del cierre de 2025 y anticipar oportunamente los retos de 2026, siempre con el objetivo de proteger el empleo formal y la estabilidad laboral de los trabajadores.

Restaurantes en Yucatán

El rubro restaurantero de Yucatán generó 15,400 empleos formales hasta agosto de 2025, lo que confirma su papel estratégico como uno de los principales motores de empleo formal y de bienestar social en el estado, refirió.

“Desde el inicio de 2025 comenzó a percibirse una baja en el consumo interno, la cual se reflejó con mayor claridad durante la Semana Santa, desde el sector restaurantero se observó una menor dinámica de consumo, con impactos visibles en los resultados económicos.

“Con la llegada del verano se confirmó una tendencia que ya se anticipaba: las familias mexicanas moderaron su gasto, lo que afectó directamente a los sectores que dependen del consumo y que, al mismo tiempo, son grandes generadores de empleo formal”, añadió.

Termómetro social

La entrevistada puntualizó que la industria gastronómica funciona como un termómetro social y económico, por lo que estos ajustes se resienten temprano.

Con base en el comportamiento observado a lo largo de 2025, se identificaron señales que invitan a la cautela en 2026, particularmente ante el ajuste en el consumo interno, la moderación en el gasto promedio de las familias y los resultados registrados en eventos de alta afluencia, donde el sector restaurantero observó una baja promedio cercana al 20% en el consumo.

Estos elementos forman parte de un análisis responsable y preventivo, orientado a anticipar escenarios y fortalecer la toma de decisiones con una visión de largo plazo.

Ante este panorama, la industria restaurantera buscará fortalecer desde el primer trimestre de 2026 sus estrategias de planeación, control de costos, capacitación, promoción y atención al cliente, con el objetivo de proteger el empleo formal, reforzar la cadena productiva local y mantener la estabilidad del sector gastronómico.

Claudia González subrayó que, a la fecha, aún no se cuenta con resultados del cierre de la temporada decembrina, ya que los restaurantes realizan su balance integral en la primera quincena de enero, cuando terminan las festividades navideñas y las vacaciones de invierno.

Los primeros registros apuntan a un desempeño más lento de lo previsto: noviembre cerró con una caída promedio cercana al 15% en comparación con el mismo período del año anterior, y la primera quincena de diciembre mostró un ritmo inferior al inicialmente esperado.

A este entorno se suman los cambios en la legislación laboral a nivel federal, entre los que se encuentran el incremento al salario mínimo, el aumento en los días de vacaciones, la entrada en vigor de la Ley Silla, la posible transición a la semana laboral de 40 horas que se definirá en 2026, así como la propuesta de incrementar el aguinaldo a 30 días.

En su conjunto, estos cambios representan avances en los derechos laborales y responden a una agenda social legítima, con la cual el sector empresarial coincide en su objetivo de mejorar las condiciones de los trabajadores.

Éstos no incrementan la productividad de manera inmediata, pero sí elevan en forma considerable los costos operativos, lo que representa una presión importante para los sectores productivos que generan empleo.

“La preocupación central es la carga acumulada que recae de manera simultánea sobre quienes sostienen el empleo formal, presión que se ve aún más acentuada en un entorno de desaceleración económica”, consideró.

“A estos factores se suma el impacto que tendrán los ajustes previstos para 2026 en materia del Ieps (Impuesto Especial sobre Producción y Servicios), los cuales inciden directamente en los costos de operación, la cadena de suministro y, eventualmente, los precios al consumidor.

“El entorno internacional presenta mayores niveles de incertidumbre, particularmente ante la revisión del T-MEC, lo que influye en las decisiones de inversión y en la planeación de los sectores productivos”, enfatizó.

Impacto a empresas

“En el caso de Yucatán, este escenario se complementa con el incremento del 25% en el Impuesto Sobre la Nómina, el cual impactará directamente a cerca de seis de cada 10 empleos formales en empresas medianas y grandes del estado, que son generadoras de la mayor parte del empleo formal”.

El panorama en 2026 exigirá un alto grado de creatividad y capacidad de adaptación. Si bien, los indicadores actuales anticipan un año complejo, podrían presentarse algunos factores externos que, de manera eventual, ayuden a atenuar este contexto.

Entre ellos, se encuentra la posibilidad que la Copa Mundial de la FIFA 2026 genere flujos turísticos adicionales que, de forma indirecta, pudieran beneficiar a destinos como Yucatán. Sin embargo, se trata de un elemento incierto que no debe asumirse como un factor compensatorio, sino como una eventualidad que requerirá preparación.

La combinación de todos estos factores configura un entorno económico complejo para 2026, en el que mantener las fuentes de empleo formal, realizar ajustes salariales y generar nuevas oportunidades laborales se vuelve cada vez más retador. En este contexto, abrir nuevas plazas o incrementar sueldos implica mayores costos asociados, lo que reduce los márgenes de maniobra de los sectores productivos.

En escenarios de desaceleración económica, resulta fundamental cuidar a quienes generan empleo porque sin sectores productivos sólidos no hay empleo formal, y sin empleo formal no hay bienestar social.

Por ello, el principal reto en 2026 será proteger el empleo formal, preservar la estabilidad económica y laboral, y enfrentar simultáneamente un consumo interno debilitado, mayores obligaciones laborales y una mayor carga fiscal asociada al empleo formal.

“Si bien, Yucatán mantiene estabilidad y un desempeño relativamente mejor frente a otras entidades, el crecimiento del sector terciario es débil, el consumo interno se ha desacelerado y el turismo muestra menor dinamismo”.

Incertidumbre económica

“Por todo lo anterior, el año 2026 será de alta incertidumbre económica, en el que el mayor desafío será proteger el empleo formal, cuidar la viabilidad de los sectores productivos y sostener el bienestar social”.

En este contexto, la titular de la Canirac Yucatán manifestó que es fundamental contar con una visión integral que ponga a las personas y al empleo formal en el centro, reconociendo el papel estratégico de quienes los generan: las empresas.

“La industria restaurantera continuará trabajando para seguir posicionando a la gastronomía yucateca en los más altos escaparates a nivel nacional e internacional. Continuaremos adaptándonos, fortaleciendo la resiliencia y trabajando de manera constante para sostener el empleo formal, dinamizar la economía local y seguir aportando al desarrollo económico y social de Yucatán, aun en un entorno complejo y retador”, concluyó.

Joaquín Orlando Chan Caamal, reportero de la Agencia Informativa Megamedia (AIM); es periodista desde 1987 y en 1993 ingresó a Diario de Yucatán, buque insignia de Grupo Megamedia. Escribe sobre el ámbito local y peninsular, especialmente contenidos sobre educación, economía, medio ambiente, sectores empresariales, sociedad y seguridad.