El académico y analista político Luis Ramírez Carrillo, investigador social de la Universidad Autónoma de Yucatán, consideró que la propuesta de principios de mes de la jefa de gobierno de Ciudad de México, Clara Brugada Molina, de reducir la nota roja para mejorar la percepción de inseguridad es un burdo intento de control político, control de la libertad de expresión y censura periodística.
También está seguro que la creciente inseguridad en México, Mérida y Yucatán es real, no es únicamente por la publicación de notas relacionadas con hechos violentos, sino que es parte de los delitos que sufren las víctimas que no denuncian, de los hechos que ven y comentan entre vecinos y colonias, y con ello proporcionan información en las encuestas sobre seguridad pública.
Además, le parece bien que este tipo de mediciones de la inseguridad refleje lo que ocurre en cada ciudad, estado y país porque genera alerta, previene a la ciudadanía para que mejore sus medidas de seguridad personal y debe ser motivo para exigir a las autoridades mayor esfuerzo para tener una seguridad pública mejor.
La jefa de gobierno capitalino, Clara Brugada anunció a principios del mes que buscará un gran acuerdo con medios de comunicación para reducir la nota roja y mejorar la percepción de inseguridad porque, pese a que hay una disminución de delitos de alto impacto en Ciudad de México, la cobertura mediática genera una percepción inflada que no corresponde a la realidad delictiva y su combate.
“Eso de controlar la nota roja para disminuir la percepción de inseguridad es desafortunadamente falsa y políticamente amañada”, indicó.
“Es un control de la libertad de expresión. Empezarán con limitar la nota roja, pero luego pasará a la política, si hablas mal del gobierno te encierro. Si le das poder de censura a una manifestación de prensa en eventos reales estás escondiendo la realidad y censurando la libertad de expresión”.

La nota roja, testimonio de la realidad
“La nota roja da cuenta de la realidad porque documenta, tiene fotos y vídeos, son hechos reales que pasan”, explicó. “Intentar reprimir la nota roja, con todo el morbo que puede generar y la sensación miserable por exposición de cadáveres y hechos violentos, no correspondería a la realidad. Esos eventos están fotografiados, están testificados”.
“Si hay algo real, es la nota roja, allá están los hechos que no se pueden esconder ni censurar, es un riesgo muy grande, denota una demostración del autoritarismo desde el poder y esconde la realidad”.
El doctor en sociología explicó que la percepción ciudadana se forma no solo por lo que la gente lee o ve en los medios de información, se forma por una suma de situaciones: de lo que lee, escucha y de experiencias personales que son numerosas y duraderas. Por ejemplo, si te robaron hace un año o dos, ese recuerdo se queda, se divulga y forma opinión en el primer círculo de amistades. Y así, se forman varios circuitos de información y genera una percepción.
Aquellos que leen o ven noticias, o dan nota roja, tienen una visión muy parcial y limitada de la percepción de inseguridad. Esta es una suma de factores que normalmente no corresponde a la realidad tal cual es, pero tiene un origen basado en la realidad. Y puso un ejemplo: si la gente difunde que vio dragones rojos en el cielo, no lo creerán porque no los han visto. Pero si ve eventos reales, su percepción tendrá cierta realidad.
“En algún punto la percepción tiene anclas en la realidad. Puede ser exagerada, pero siempre tiene base”, señaló el investigador y escritor.
“La percepción de inseguridad que vemos es un incremento real de la inseguridad porque los otros elementos, como la nota roja, la gente que ha vivido episodios de delitos y de violencia, lo ha visto o lo vive la gente cercana que es víctima de un secuestro, asalto, robo, extorsión, pues ve que la inseguridad es creciente”.
“Sí hay inseguridad generalizada”
Aunque hay bajas y altas en la disminución de delitos como fruto del combate a la delincuencia, el doctor Ramírez Carrillo anticipó que la percepción sobre inseguridad no se moverá rápido, porque en el ámbito nacional bajan las incidencias, pero en las ciudades y estados aumentan.
“La realidad es que sí hay inseguridad generalizada, sí hay una inseguridad compartida, claro que a nivel de realidad, alguien puede decir que antes asesinaban a 100 mujeres y ahora son 95, sí hay menos feminicidios, pero la realidad es que están matando a las mujeres”, consideró.
“La seguridad es un elemento que tarda en construirse y cambiarse. La percepción de inseguridad hoy es alta, porque la inseguridad es alta. Tendría que pasar mucho tiempo para que esa percepción cambie, por ello, la encuesta nacional de victimización y percepción sobre seguridad pública (Envipe), que mide la violencia por percepción, no precisamente corresponde a las estadísticas de disminución de la violencia”.
Seguridad en Yucatán
El investigador universitario expuso el caso de Yucatán, considerado uno de los estados más seguros del país, cuyos datos duros muestran una disminución de delitos de homicidios y de delitos de alto impacto.
Sin embargo, hay otros delitos como el fraude, extorsión, robo a casa habitación, que son de alta incidencia y eso ocasiona que la ciudadanía se sienta insegura o con miedo por la creciente delincuencia de bajo impacto.
“Mérida subió su porcentaje de inseguridad y por ello cayó en la percepción de ciudad segura”, destacó.
“La Envipe analizó que aunque hay menos homicidios, el conjunto de delitos subió, y aunque no hay una relación generalizada, esa percepción de la gente de que hay más robos, más extorsiones y fraudes, hace que la percepción sea de inseguridad”.

Delitos no denunciados
También destacó que hay un elemento fundamental para que la percepción de inseguridad sea más alta porque la Envipe pregunta sobre delitos no denunciados, que es la estadística negra de la seguridad porque más del 90% de las víctimas de algún delito no denuncia. Es decir, de 100 delitos cometidos, 10 no se denuncian.
La gente entrevistada narra que le robaron, le intentaron robar, le jalaron la bolsa, le dieron un cristalazo a su auto, le robaron dinero en el cajero automático y todos estos delitos no se denuncian.
“La gente afectada es superior a la que llega al ministerio público. La percepción sobre seguridad sí tiene un anclaje real, la gente sí sufre más delitos pero no lo denuncia y así lo dice la gente”, indicó.
En opinión del doctor Ramírez, la limitación de la nota roja sería un pretexto para empezar la censura de la prensa porque es más alta y dañina la percepción que generan las redes sociales.
Incluso, las redes sociales generan un ambiente social más dramático que los noticieros informativos de las televisoras, radiodifusoras, periódicos y portales con periodismo serio y que tienen una identidad porque tienen una fuente certera, muestran las evidencias como cadáveres, tráfico de huachicol, asaltos, todo es una realidad que ocurre.
En cambio, lo que circula en las redes sociales y ven o leen millones de personas, puede ser exagerado y eso no va a cambiar ni lo van a dejar de publicar.
“No veo mal que esta medición sobre la inseguridad exista y refleje la situación de México, la percepción de inseguridad mantiene alerta a la población y ocasiona que aumente la seguridad personal y familiar”, dijo. “Más vale exagerar el aumento de la seguridad personal, a que te asesinen sin que nadie informe y que la gente crea falsamente que no hay crímenes porque no lo dice la prensa”.
Sobre la salida de Mérida del “top ten” de las 10 ciudades más seguras de México, según la ENSU del Inegi que la ubicó en el lugar número 13, Ramírez Carrillo consideró que es una llamada de atención para las autoridades, una oportunidad para que los ciudadanos exijan más seguridad, para que las personas estén más pendientes y para que dejen de ser muy confiadas.
“Si caemos en el ranking de ciudad segura, eso permite exigir más esfuerzo a la autoridad y nos pone más en alerta”, señaló.
“En el fondo, esos datos y estadísticas delictivas, son datos de corto plazo, hablan de si fue más o menos efectiva la política pública de seguridad o dónde se debe enfocar el combate de algún delito. La realidad demuestra que hace 5 o 10 años la inseguridad va en aumento en Yucatán.
Mérida es más insegura que hace 10 años, quizá no en el año pasado, la política de seguridad nos refleja un 5% menos de homicidios, estamos mejorando en este rubro, pero lo que importa es que hace cinco o 10 años la ciudad era más segura y ahora es más insegura. Esto debe motivar que hoy nos comportemos con mayor cuidado”.
