A tres semanas de la visita del gobernador Joaquín Díaz Mena al domicilio del ganadero José Luis Ordaz Jiménez, propietario del rancho “San Sebastián”, el conflicto por el cierre de la mensura que conduce a la propiedad continúa sin resolverse.
Pese al compromiso de que el acceso sería reabierto, la familia asegura que la entrada permanece bloqueada y que el hato ganadero sigue en riesgo.
El rancho “San Sebastián” se ubica en una franja limítrofe entre los municipios de Cenotillo y Buctzotz.
De acuerdo con la familia Ordaz, el acceso tradicional es una vía comunal, conocida en el ámbito agrario como mensura, que durante décadas permitió el libre tránsito hacia la propiedad sin necesidad de atravesar potreros particulares.
Ordaz Jiménez conoció el predio por invitación de amigos de Motul, quienes lo llevaron a recorrer la zona ingresando por una mensura que partía de una tienda llamada “La Adelita”, en Buctzotz.
“De allí salía uno para agarrar la mensura que llevaría hasta el rancho”, relata al Diario.
Su hija, Blanca Ordaz, destaca que su padre fue socio fundador de la Asociación Mexicana de Creadores de Cebú, con sede en Tampico, y ocupó varios cargos administrativos.
“Mi papá ha recibido el reconocimiento incluso de los gobernadores que en su momento estaban”, señala Blanca, quien junto con sus hermanas asumió la administración del rancho ante los problemas de salud del ganadero.
El conflicto actual, explican, se centra en el cierre de la mensura en el tramo correspondiente a Buctzotz, que consideran vía comunal libre.
“Hasta con niños”
Tras la publicación de un boletín oficial que anunciaba que familiares acudirían acompañados de elementos de la Secretaría de Seguridad Pública para garantizar el acceso, la familia asegura que el intento fue frustrado.
“Nos estaban esperando la comunidad con la que tenemos el conflicto, como ya lo habían leído y en la página del Diario, de las redes sociales se enteraron, llegaron y se pusieron hasta con niños, aquí no pasas.
“No pudimos pasar, porque una cosa es que metas o dos o tres individuos, pero otra cosa es que pongas a niños al frente”, relata Blanca.
El señor Ordaz Jiménez también cuestiona la legalidad del cierre. “¿Cómo puedo cerrar una mensura si no compruebo que soy dueño de este terreno? ¿Con qué derecho?”.
“Tengo que demostrar con mis registros que yo soy el propietario de este rancho. Que durante 70 años los he dejado cruzar libremente y que ahora se me ocurre cerrarles, ¿bajo qué términos? No hay justificación”.
El cierre ha tenido consecuencias graves, afirma. “(A raíz del conflicto) No hemos ido para nada. Entonces, ¿qué pasó? Ya se nos murieron animales. Animales de registro”.
Blanca denuncia una campaña de desprestigio en la zona. “Ha habido una campaña a nivel local. Me refiero a la zona de Buctzotz, de total desprestigio hacia nuestra unidad de producción. Solo con nosotros, porque hay intereses de muchos tipos, pero un desprecio total”.
La familia sostiene que su única petición es que se restablezca el libre tránsito por la mensura y que quienes mantienen el conflicto utilicen el acceso por Cenotillo hacia su propia área.
En un tono firme, el ganadero responsabiliza directamente al titular del Ejecutivo estatal por lo que pudiera ocurrir.
“Exigimos la respuesta inmediata por el riesgo de nuestros animales y hacemos responsable al señor gobernador de lo que pueda sucederle a nuestras hijas y a nosotros mismos para llegar a nuestro rancho. Lo hacemos responsable”.
