TIZIMÍN.— El rescate de seis cubanos la tarde del martes por pescadores del puerto de San Felipe, confirma la recalada cuya espera se anticipó desde el mes de enero del año en curso, cuando en Progreso apareció el primer grupo de indocumentados que huían de su país.
Estaba anticipado que arribarían más antillanos que utilizan las aguas del Golfo de México con la intención de llegar a Estados Unidos en busca de mejores oportunidades de vida, pero debido a los fuertes vientos que generan los “nortes” sus endebles embarcaciones sufren averías y los arrastran hasta acercarlos a costas de esta región de Yucatán.
De acuerdo con datos obtenidos por el personal de la Policía Estatal de Investigación (PEI) versiones recogidas entre los seis rescatados frente a las costas de San Felipe, confirman también que huyen de su país por la presión, pobreza, hambre y régimen del gobierno que los limita a superarse.
Este grupo de 8 indocumentados, entre ellos una mujer, salieron de Camagüey, Cuba, desde el pasado 15 de marzo, entre ellos Ángel Francis García Hernández, de 22 años; Michael González López, de 22 años; Orlando Pérez Salas, 34 años; Pedro Enrique Torné Martínez, 33 años; Lázaro Joandri Palomino Malpica, 27 años, y Dayana Suárez Plana, de 20 años de edad.
La mujer que viaja entre el grupo masculino informó que entre ellos se encontraban otras dos personas que solo conocían como Gamboa y Salazar.
Según dijo, desde que salieron de Cuba transcurrieron 20 días y quedaron a la deriva. El pasado viernes Gamboa empezó a ver alucinaciones y se aventó al mar.
La mujer dijo que desconoce la distancia a la que se encontraban y que Salazar se aventuró en el agua para rescatarlo en compañía de Lázaro Yoandri Palomino Malpica, pero debido a su cansancio no pudieron darle alcance o ubicarlo y se alejaron de la embarcación.
Al día siguiente solo pudo regresar a la endeble lancha Lázaro Yoandri Palomino, manifestando que los otros dos se habían perdido en el mar.
Recuerdan que Gamboa era mulato, delgado, de 1.80 metros de altura aproximadamente, vestía bermuda azul con playera blanca, como de 45 años de edad. Salazar es de aproximadamente 1.70 metros de altura, delgado, vestía short negro playera deportiva, tenía unos 50 años de edad.
A ninguno de los dos volvieron y su rescate no fue posible sino hasta cuando fueron avistados los sobrevivientes por dos pescadores de San Felipe que laboraban a unas 24 millas náuticas en la lancha “Delfin 28”.
Después de ser atendidos en el Centro de Salud de este puerto, la misma noche del martes fueron abordados en un vehículo oficial para trasladarlos al Instituto Nacional de Migración con sede en Mérida, donde se encargarán de repatriarlos.
Con el rescate de estos extranjeros cubanos, ya son tres los que recalan en costas yucatecas, el primero fue en el mes de enero, en Progreso.
Apenas el 2 de abril aparecieron nueve que caminaban en la orilla de la playa en El Cuyo, donde también el pasado sábado una ciudadana encontró una balsa fabricada con madera a dos kilómetros de este mismo puerto.— ISAURO CHI DÍAZ
