TIZIMÍN.— Ante la proximidad de la temporada de calor y lluvias, cuando el ganado resiente el estrés climático y aumentan las heridas propicias para la infestación, el “fantasma” del gusano barrenador del ganado (GBG) vuelve a encender la alarma en Yucatán y en el país.
Productores pecuarios del oriente del estado advierten que el ciclo de alta prevalencia está por comenzar y de no reforzarse las acciones inmediatas la plaga podría expandirse con rapidez, como ocurrió en el pasado, cuando su control tomó 19 años gracias a una intensa cooperación binacional.
En días recientes el titular de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural, Julio Berdegué Sacristán, confirmó luego de supervisar la planta que se adapta en el complejo “Jorge Gutiérrez Samperio”, en Metapa de Domínguez, Chiapas, que la obra continúa y estaría lista en el segundo semestre del año.
En julio próximo se espera contar con producción nacional de moscas estériles, único método probado para el control de las gusaneras mediante su dispersión en zonas afectadas.
La noticia ha sido calificada como alentadora para el campo mexicano y la población en general; sin embargo, especialistas advierten que el tiempo apremia.
Actualmente la planta que abastece de moscas estériles a la región se encuentra en Panamá, pero su capacidad está saturada ante la situación que afrontan varios países de Centroamérica.
El gobierno de Estados Unidos inauguró una nueva planta en Texas para la producción de moscas estériles, infraestructura que comenzó a construirse después de la instalada en Metapa.
Delicado panorama para la ganadería
Para el especialista agropecuario Noé Peniche Patrón, el panorama es delicado para el gremio ganadero del sureste del país.
“Es una buena noticia que la planta en Metapa avance y que en Texas ya esté inaugurada otra para producir moscas estériles, pero esos seis meses que faltan pueden ser terribles para el sector, porque viene la época de alta prevalencia, el calor se junta con la lluvia, el ganado está débil y el gusano se nos puede ir de las manos”.
También recuerda que en el pasado el control del gusano barrenador fue posible gracias al funcionamiento del Comité Binacional México-Americano, que permitió declarar la plaga como controlada en ambos países.
“En ese entonces, las moscas estériles se recibían indistintamente de Chiapas de Corzo o de Texas, en un esquema de cooperación que resultó decisivo”.
“Si ya sabemos que el único método eficaz es la dispersión de moscas estériles, lo urgente es que los tres gobernadores del sureste y los productores se pongan de acuerdo para que la Península de Yucatán negocie como región con los norteamericanos y nos envíen moscas desde Texas, no podemos esperar seis meses”, afirma.
Peniche Patrón plantea que las autoridades de México y Estados Unidos consideren, con carácter de urgente, un esquema extraordinario de envío de moscas estériles desde Texas hacia las zonas afectadas del sureste mexicano, en tanto la planta de Metapa entra en operaciones.
“Si en el pasado tardamos casi dos décadas en controlarlo, ahora con el cambio climático y la movilidad del ganado se nos puede complicar más, estamos deteniendo el avance con métodos artesanales y a un gran costo para los productores, pero eso no será suficiente cuando entre de lleno el calor”, expresa.— WENDY UCÁN CHAN
