Pasaba mirada André Lagravere por las placas que inmortalizan a toreros y toros en el túnel de la Plaza Mérida y se queda entre suspiros.
“Algún día… Ojalá me toque pronto un toro que me permita una faena para que sea perpetuada en ese rincón de la inmortalidad”, dice el torero yucateco, quien el domingo será el tercer espada en una corrida de banderilleros en el coso de la Avenida Reforma, y que ha levantado expectación.
“Y es que, además —señala— será volver a la Mérida. Es volver a mi casa, donde he pasado mi infancia y juventud, donde he soñado despierto, que me embiste un toro que me consagre”.
Luego de cuatro años, regresa a eso que él dice “es como el jardín de mi casa”. A la 4:30 de la tarde, hará el paseíllo al lado de Antonio Ferrera, español que ha recorrido la legua y triunfado en todas las grandes plazas del mundo, y Jesús Enrique Colombo, un venezolano que es reconocido por las cualidades explosivas que presenta para cubrir el tercio de banderillas.
“Me llena mucho de ilusión este cartel”, dice el “Galo”. “Desde que me comentaron de esta posibilidad me causó grata impresión, tres toreros banderilleros, el maestro Ferrera, con quien acabo de alternar en La Petatera, y Colombo, un torero al que conozco desde la infancia, con quien he compartido grandes tardes desde que éramos chiquillos. Es maravilloso”.
Andre Lagravere Peniche (12 de julio de 1999, Mérida) es hijo de un matador francés en retiro, Michel Lagravere, que volvió, pero vestido de plata, y le acompaña en su cuadrilla. Su hermano, Michelito, fue el más joven matador en tomar la alternativa. Torero de cepa.
“El toreo lo traigo en la sangre. No fui torero porque me hayan obligado, soy torero porque quise, y porque quiero, me he trazado metas muy altas, y nada mejor que sea en la Mérida donde dé un paso sólido para estos planes que tengo”, expresa, en una plática sobre toriles, en Reforma, antes de pasar a la zona de corrales para mirar el encierro de Pozo Hondo. El lote de la ganadería zacatecana tiene tres tíos de más de 600 kilos, que, comenta el diestro yucateco, “no nos la van a poner fácil. ¿Pero, sabes? Eso es lo mejor: que vamos a salir a pelear todo, con todo”.
Todo lo que gira en torno a su carrera como matador de toros está enfocado a crecer, como taurino y como persona. “Vivimos para esto del toreo, es una pasión, mi vida. Por eso me ilusiona venir otra vez a la Plaza Mérida. Mi felicidad de torear aquí”.
“El compromiso de Mérida es importante con sólo estar anunciado, por la categoría de la plaza, la exigencia de la afición, tanto en la presentación de los toros como en tu desempeño. Ya con tener tu hueco en esta temporada te hace estar responsabilizado, y podría decir que en esta plaza, un triunfo te cambia la temporada. Tengo doble compromiso: al ser de aquí, delante de tu gente, que te motiva, que ha visto crecer, que quiere arroparte, en tu día… No es mi cumpleaños, pero no es una tarde nada más en mi carrera. Sé que después de este domingo vendrán cosas mayores”.
Recién acaba de triunfar, junto con Ferrera, en La Petatera, y cree que “esta corrida no podría llegar en mejor momento, en el año más importante de mi carrera, anunciado en las ferias más importantes del país, y la primera de este puerto de montaña, es en la Mérida, mi casa”.— Gaspar Silveira




