Aficionados de los Piratas corren al campo para felicitar a Bill Mazerosk tras histórico jonrón
Aficionados de los Piratas corren al campo para felicitar a Bill Mazerosk tras histórico jonrón

Bill Mazeroski, el segunda base miembro del Salón de la Fama que ganó ocho Guantes de Oro por su trabajo constante a la defensiva y se ganó el corazón de incontables aficionados de los Piratas de Pittsburgh por su histórico jonrón para dejar tendido al rival en el Juego 7 de la Serie Mundial de 1960, ha fallecido. Tenía 89 años.

“Maz era único, una verdadera leyenda de los Piratas. Su nombre siempre estará ligado al jonrón más grande en la historia del béisbol y al campeonato de la Serie Mundial de 1960, pero lo recordaré sobre todo por la persona que era: humilde, amable y orgulloso de ser un Pirata”, señaló el propietario de los Piratas, Bob Nutting.

Los Piratas informaron que Mazeroski murió el viernes en Lansdale, Pensilvania. No se dio a conocer la causa de la muerte.

Elegido al Salón de la Fama por el Comité de Veteranos en 2001, no era, según algunas mediciones, ninguna superestrella. Mazeroski tuvo el promedio de bateo, el porcentaje de embasarse y el total de bases robadas más bajos de cualquier segunda base en Cooperstown. Bateó apenas .260 de por vida, con 138 jonrones y 27 bases robadas en 17 años, y registró un porcentaje de embasarse de .299. Nunca bateó .300, nunca se acercó a 100 carreras impulsadas o 100 carreras anotadas y sólo una vez terminó entre los 10 primeros en la votación al Jugador Más Valioso.

Su placa en el Salón de la Fama lo elogia como un “mago defensivo” con “empuje tenaz” y una “ética de trabajo silenciosa”. Diez veces All-Star, convirtió un récord de Grandes Ligas de 1,706 dobles matanzas, lo que le valió el apodo de “No Hands” (“Sin manos”) por la rapidez con la que fildeaba roletazos y los transfería. Lideró nueve veces la Liga Nacional en asistencias entre los segundas bases y el estadístico Bill James lo ha citado como el mejor jugador defensivo del deporte en su posición, por mucho.

“Creo que la defensa pertenece al Salón de la Fama, merece tanto crédito como el pitcheo y me enorgullece estar entrando como jugador defensivo”, dijo Mazeroski durante su discurso de exaltación.

Hijo de un minero de carbón de West Virginia, Mazeroski vivió el sueño de tantos niños que imaginaban jugar béisbol profesional.

Los Piratas no habían llegado a la Serie Mundial desde 1927, cuando fueron barridos por los Yanquis, y volvieron a enfrentarse a los Bombarderos en 1960. Las primeras tres victorias de los Piratas no fueron espectaculares, pero fueron victorias.

En el Juego 7, Mazeroski guardó su gran batazo para el final. Unos 36,000 aficionados en el Forbes Field de Pittsburgh, y muchos más por radio y televisión, sufrieron una de las conclusiones más alocadas y emotivas del Clásico de Otoño. Era la primera vez que una Serie Mundial terminaba con un jonrón.

“Solo buscaba embasarme”, le contó Mazeroski a “The New York Times” en 1985. “Nada sofisticado, solo buscaba una recta hasta que me cantaran un strike. Pensé que iba a pegar en la pared”.— AP

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