Los que pertenecemos a una generación donde los niños vivimos esa etapa maravillosa que es la infancia, nos sentimos emocionados al recordar tan bellos momentos.

Con esos recuerdos, viene la gratitud, primero a Dios porque nos concedió vivir una vida a plenitud, al lado de seres hermosos como lo fueron nuestros padres. Su preocupación por nuestro desarrollo, formación y crecimiento fue algo importante en su vida. Sin importar los hijos que llegaran a ese hogar, siempre papá y mamá estaban ahí.

¿Por qué no decirlo? También los abuelos y tíos formaron parte de ese núcleo familiar.

Llegada la hora, fuimos caminando de la mano de mamá, a nuestra primera escuela. Había que prepararse para el futuro -que se veía muy lejano cuando apenas iniciábamos nuestros juegos en un jardín de niños- porque el tiempo transcurre más rápido de lo que uno quisiera y en un momento determinado de la vida, nos vemos “transportados” a la adultez -para no decir vejez-.

Aunque hay que decirlo, cada etapa tiene su propio encanto, su propia enseñanza y va dejando su huella.

Por eso, por el recuerdo de tiempos pasados, entristece y a la vez indigna, el drástico cambio hacia una población vulnerable, me refiero a los niños. La falta de interés y preocupación hacia ellos, por parte de quienes deberían garantizar su desarrollo integral, por lo tanto, su futuro.

A esa población infantil se le ha castigado de una manera cruel y no es justo ni aceptable.

A los niños hay que tratarlos como lo que son, seres en desarrollo, etapa donde van asimilando cosas buenas o incorrectas. La formación de un ser humano definitivamente empieza en el hogar, pero al ir a la escuela, el gobierno tiene el deber ineludible de darle las herramientas necesarias para su educación.

Para eso son los impuestos que el causante paga al erario, para ser utilizado en escuelas, hospitales, compra de materiales, medicamentos, espacios recreativos, en fin, utilizarlo en todo lo que signifique beneficio para los ciudadanos.

¿Dónde quedó todo aquello que generaciones conocimos? ¿Dónde están las instituciones creadas para proteger a la infancia? ¿En qué se convirtieron las instituciones creadas para un fin determinado?

Sencillamente desaparecieron. Desaparecieron y no precisamente por arte de magia o porque no servían, sino por el odio que engendra maldad y destruye.

Las instituciones, cuando se crearon, no fueron pensadas ni creadas para un sexenio sino para dar servicio a los ciudadanos. Eso se logra con preparación y deseos de servir. No es cambiando de nombre a una dependencia o destituyendo al personal que ha demostrado ser eficiente y ofrecido buenos resultados, como se logra convencer.

Hay que trabajar para demostrar aptitudes para un cargo. No se trata de llegar con el estandarte de una ideología, que la mayoría de los mexicanos no desea.

Una ideología que destruye con mentiras y falsedades. El espíritu destructor de regímenes dictatoriales ha causado mucho daño en países donde lo han adoptado. No gobiernan, van destruyendo lo que otros hicieron pretendiendo borrar el pasado.

En nuestro México, la desaparición del Poder Judicial, los contrapesos, Sector Salud, Educación y más y más, es verdaderamente inaceptable.

SALUD: el Covid-19 dejó más de 800 mil muertos por la criminal negligencia de quien gobernaba y del mequetrefe que hoy tiene un cargo en Europa, que por cierto le inventó la presidente, y que viene a ser una bofetada a los mexicanos. No se debe premiar a quien propició la muerte.

Como si fuera poco, el brote de sarampión que resurgió recientemente en México. Dejó de ser un problema ya que fue erradicado gracias a los gobiernos anteriores, los que sí gobernaban, antes del cambio desastroso que solo nos ha traído dolor y muerte. A través de las autoridades sanitarias se realizaban brigadas de vacunación. Fue en 2016 cuando la Organización Mundial de la salud, declaró que el problema del sarampión endémico había sido eliminado en México.

EDUCACION: Fuimos afortunados cuando niños. La educación escolar que recibimos fue buena y hasta me atrevería a afirmar que de excelencia. Planas y planas de rayitas, de círculos y algún otro ejercicio para mejorar nuestra escritura. Excelentes maestros, dedicados a la enseñanza con verdadero profesionalismo. Hoy, los planes de estudio han venido a ser un completo desastre. No se promueve la lectura, el sentido crítico a través de sencillas pero bellas composiciones acerca de algún tema. Los libros de texto tienden -según se afirma- hacia una ideología y comportamientos inadecuados.

SEGURIDAD: Un gobierno que no ofrece seguridad a los ciudadanos, no merece ser aceptado ni tolerado. Nadie tiene por qué vivir temeroso ante la violencia que ha crecido por la tolerancia de una política errónea de “abrazos, no balazos” que permitió que la inseguridad se incrementara y llegara a las familias.

Nuestros niños merecen vivir sin miedo y disfrutar su infancia. Nadie tiene derecho a poner su futuro en riesgo.

Periodista

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