“ADORARÁS AL SEÑOR TU DIOS”
Las tentaciones de Jesús en el desierto son una presentación esquemática y anticipada de la lucha que mantendrá durante su vida contra los poderes del mal. Se trata de una controversia en la que Jesús y el diablo apelan constantemente a la Biblia, casi podría tratarse de una controversia como la que iba a tener Jesús con los fariseos.
Jesús se retiró 40 días al desierto a orar. En el Jordán, cuando fue el bautismo de Jesús, Dios Padre había declarado: “Este es mi Hijo muy amado”, lo cual dio pie al diablo para la primera tentación: “Si eres el Hijo de Dios…”, pues del Hijo de Dios se esperaba que multiplicara el pan en el desierto; que anunciara la libertad a los oprimidos de Israel desde el templo de Jerusalén; que restableciera la dinastía de David y que ejerciera un dominio universal…
Si todo esto se esperaba, el diablo quiere que lo haga Jesús en provecho propio y en contra de la voluntad de Dios Padre. Pero Jesús se muestra en todo como un hombre justo y se defiende con la Palabra de Dios. Jesús es el hombre como debe de ser, el nuevo Adán que fue tentado y triunfó, porque Jesús supera todas las tentaciones humanas.
Así pues, la Cuaresma se abre con la escena grandiosa de las tentaciones de Jesús en el desierto de Judea, con dos protagonistas: Cristo y el maligno. Ten cuidado porque hoy ha florecido un interés cada vez más vivo por esta misteriosa y trágica realidad de nuestro vivir. Muchas gentes entretejiendo superstición, morbosidad, desviaciones síquicas y tonterías piensan y dicen cuestiones esotéricas que aseveran como influencia o tentación maligna…
Ten en cuenta, estimado lector, que la verdadera amenaza es interferir en nuestra relación con Dios.
