CIUDAD DEL VATICANO (EFE).— El papa Francisco afirmó ayer martes que la persecución y la discriminación de las minorías religiosas es un acto inaceptable e inhumano.
“¿Cómo puede ser que actualmente muchas minorías religiosas sufran discriminaciones o persecuciones? ¿Cómo permitimos en esta sociedad tan civilizada que haya personas que sean perseguidas simplemente por profesar públicamente su fe? No solo es inaceptable, es inhumano, es una locura”, dijo Francisco en un vídeo mensual que publica desde 2016 para hablar de los grandes retos de la humanidad.
El Papa destacó que “la libertad religiosa no se limita a la libertad de culto, es decir a que puedan tener un culto el día prescrito por sus libros sagrados, sino que permite a las personas valorar al otro en su diferencia y reconocer en él a un verdadero hermano”.
Animó a que “una pequeña diferencia, o una sustancial diferencia como es la religiosa, no opaque la gran unidad de ser hermanos” y pidió elegir “el camino de la fraternidad”.
“Recemos para que las personas que sufren discriminación y que sufren persecución religiosa encuentren en las sociedades en las que viven el reconocimiento y la dignidad que proviene de ser hermanos y hermanas”.
“El vídeo del Papa” es una iniciativa de la denominada Red Mundial de Oración y fue impulsado por el propio Francisco, coincidiendo con la celebración del Jubileo Extraordinario de la Misericordia, que tuvo lugar de diciembre de 2015 a noviembre de 2016.
Desigualdades
En el tema de la salud, el papa lamentó ayer las desigualdades que existen en el acceso a la sanidad, especialmente en los países más pobres donde “recibir un tratamiento adecuado sigue siendo un lujo”, y puso como ejemplo “la falta de disponibilidad de vacunas” contra el Covid-19, en un mensaje por el Día Mundial del Enfermo.
“Pienso sobre todo en los habitantes de las zonas más pobres del planeta, donde a veces hay que recorrer largas distancias para encontrar centros de asistencia sanitaria que, a pesar de contar con recursos limitados, ofrecen todo lo que tienen a su disposición”, dijo.
En su discurso, el Pontífice agradeció el trabajo que realizan de las iglesias locales, pero insistió en que “todavía queda mucho camino por recorrer para garantizar a todas las personas enfermas, principalmente en los lugares y en las situaciones de mayor pobreza y exclusión, la atención sanitaria que necesitan, así como el acompañamiento pastoral”.
Con motivo del Día Mundial del Enfermo, el Papa recordó a todos aquellos enfermos que, “durante este tiempo de pandemia, han vivido en la soledad de una unidad de cuidados intensivos la última etapa de su existencia” sin contar con sus seres queridos.
Pidió a todos los agentes sanitarios que tengan en cuenta que el enfermo es siempre más importante que su enfermedad.
Terapia
El Papa pidió un enfoque terapéutico integral y más humanitario.
Cuidar, consolar
Exhortó a “escuchar al paciente, su historia, angustia y miedos. Cuando no es posible curar, siempre es posible cuidar, consolar y hacer sentir una cercanía que muestra interés por la persona antes que por su patología”.
