Personal de emergencia trabaja junto a un helicóptero de la Armada que se estrelló tras apoyar a quienes realizaron la captura de Rafael Caro Quintero, cerca de Los Mochis, Sinaloa, el 15 de julio de 2022
Personal de emergencia trabaja junto a un helicóptero de la Armada que se estrelló tras apoyar a quienes realizaron la captura de Rafael Caro Quintero, cerca de Los Mochis, Sinaloa, el 15 de julio de 2022
  • Personal de emergencia trabaja junto a un helicóptero de la Armada que se estrelló tras apoyar a quienes realizaron la captura de Rafael Caro Quintero, cerca de Los Mochis, Sinaloa, el 15 de julio de 2022
  • Miguel Ángel Félix Gallardo, alias “El Jefe de Jefes” y quien controló el llamado Cártel de Guadalajara en los años 1970, durante su captura

CIUDAD DE MÉXICO.— Esta no es la historia de una narcoserie; es la historia del Cártel de Sinaloa registrada por la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), a la que se suman contextos de notas periodísticas y comunicados de Estados Unidos.

El documento está clasificado como confidencial; se elaboró en 2021 bajo el título “Evolución de las organizaciones del narcotráfico en México”.

En cuatro décadas, la organización ha registrado al menos cinco grandes escisiones. Sin embargo, estaríamos en la puerta de una nueva reestructuración.

El Cártel de Guadalajara, punto de partida

La historia que cuentan los militares sobre el Cártel de Sinaloa y el narcotráfico nacional se inicia en la década de 1970, con el llamado Cártel de Guadalajara.

Esa época fue la del “florecimiento y desarrollo” del tráfico de narcóticos a gran escala y se concentraba en Sinaloa, Nayarit, Colima, Jalisco, Michoacán y Guerrero.

Era controlado por Miguel Ángel Félix Gallardo, alias “El Jefe de Jefes”, en colaboración con Ernesto Fonseca Carrillo, “Don Neto”; Rafael Caro Quintero y Juan José Quintero Payán, “El Juanjo”. De esa estructura queda casi nada.

La operación más grande la ha encabezado Caro Quintero en Sonora, especialmente el tiempo que estuvo fuera de prisión, y se le identificó como el Cártel de Caborca.

En los años 80, el Cártel de Guadalajara se debilitó, sus líderes fueron aprehendidos y llegó “hasta su parcial desaparición”.

Esto dio paso a los grupos de Amado Carrillo Fuentes, alias “El Señor de los Cielos”, en Ciudad Juárez; los hermanos Arellano Félix, en Tijuana; Héctor Luis “El Güero” Palma Salazar y Joaquín Guzmán Loera, en Sinaloa.

Pero estas estructuras también empezaron a ser golpeadas: Guzmán Loera fue capturado en Guatemala en junio de 1993.

“El Chapo” acusó entonces una primera traición porque sus antiguos aliados, los Arellano Félix, lo querían matar.

“El Güero” Palma fue apresado en 1995, y el 4 de julio de 1997 murió Amado Carrillo Fuentes.

El Cártel de Sinaloa formó parte del de Juárez, grupo criminal que se consideraba el más poderoso hasta la muerte de Carrillo Fuentes. Tras esta fecha crecieron las vendettas y felonías.

“El Mayo”, tercera generación

En una tercera generación de grandes capos aparece Ismael Zambada García, alias “El Mayo”.

Se une a Guzmán Loera en 2001, cuando se fuga del penal de Puente Grande, Jalisco. El escape sucede en un carrito de lavandería, entre ropa sucia y tras burlar los controles internos.

La fuga fue asistida por Dámaso López Núñez, subdirector del penal, y, más tarde, parte fundamental de la estructura criminal de “El Chapo”.

Se hizo líder de una facción, “Los Dámaso”, pero concluyó en un nuevo conflicto interno, traición que los convirtió en archienemigos entre padres e hijos.

En 2001, también se agrupan con “El Chapo” Ignacio Coronel Villarreal, Nacho Coronel; Juan José Esparragoza Moreno, alias “El Azul”, y los hermanos Beltrán Leyva. Tres años después, el 11 de septiembre de 2004, fue ejecutado Rodolfo Carrillo Fuentes, alias “El Niño de Oro”, hermano de Amado, en Culiacán, “por órdenes de Joaquín Guzmán Loera (a) ‘Chapo’ Guzmán”. Ese asesinato sucedió en una plaza comercial y sacudió de nuevo la estructura.

Rodolfo, además, era custodiado por elementos de la policía de Sinaloa, lo que desató un escándalo de corrupción.

Posteriormente ocurrió el asesinato de Arturo Guzmán Loera, hermano de “El Chapo”, el 31 de diciembre de 2004, “por órdenes de Vicente Carrillo Fuentes; entonces se suscita una fractura en dicho cártel, dando inicio el Cártel de Sinaloa”.

Ambos homicidios desatan una batalla entre las estructuras criminales, se lee en el documento obtenido en “Guacamaya Leaks”.

Así, se genera una ampliación de la violencia en Chihuahua, principalmente en Ciudad Juárez, donde el Cártel de Sinaloa ha ido ganando espacios, “en tanto que Carrillo Fuentes se mantiene con presencia en algunos municipios del centro y norte del estado”.

El Cártel de Sinaloa, entre traiciones y desconfianzas

Ya como Cártel de Sinaloa o Cártel del Pacífico, como lo nombra el gobierno federal, el 21 de enero de 2008 sufre una escisión profunda.

Es detenido por personal militar Alfredo Beltrán Leyva, alias “El Mochomo”, lo que crea un rompimiento entre los Beltrán Leyva y el Cártel de Sinaloa, “al considerar que Joaquín Guzmán Loera lo delató ante el Ejército Mexicano”.

Una nueva acusación de traición y, con ello, una nueva reestructuración y generación de hiperviolencia.

Ese día, el equipo de Alfredo, llamado “La Mochomera”, estuvo a punto de irrumpir en la detención, pero una orden los detuvo.

Parte importante de la batalla se libró en Sinaloa porque ahí estaban sus feudos.

Los Beltrán Leyva se unieron a los Carrillo Fuentes contra el CDS.

Atacaron por el norte y por el sur del estado, principalmente por la sierra, lo que motivó el desplazamiento forzado de miles de familias a las que obligaban a tomar bando, cuando algunas de ellas antes trabajaban para una sola organización criminal.

La liberación de Caro Quintero

El 9 de agosto de 2013, en una maniobra en la que se presume corrupción dentro del Poder Judicial, el Primer Tribunal Colegiado en Materia Penal del Tercer Circuito con sede en Jalisco ordenó la liberación de Rafael Caro Quintero.

El capo se convierte de nuevo en un líder del Cártel de Sinaloa, crea su facción, el Cártel de Caborca, e inicia una batalla con la facción de los Guzmán, hasta que es aprehendido otra vez el 15 de julio de 2022 por elementos de la Marina.

Guzmán Loera fue capturado nuevamente el 22 de febrero de 2014 en Mazatlán, Sinaloa, mientras se hospedaba en unos condominios frente al mar, pero un año después se volvió a fugar, el 11 de julio de 2015, ahora de El Altiplano, Estado de México, a través de un largo túnel que conectaba con su celda.

Fue recapturado el 8 de enero en Los Mochis, Sinaloa, junto a Iván Gastélum, alias “El Cholo” Iván.

La casa donde se hallaba “El Chapo” era de dos pisos, y en su habitación tenía un pasadizo que conectaba con el sistema de drenaje pluvial de la ciudad.

Salieron por una alcantarilla y robaron un vehículo que más tarde fue interceptado por elementos de seguridad.

“El Chapo” fue extraditado a Estados Unidos el 19 de enero de 2017.

El Cártel de Sinaloa y Los Chapitos

A partir de entonces, Los Chapitos tomaron el control de la organización de su padre e incrementaron sus rivalidades dentro de la estructura del Cártel de Sinaloa, incluido “El Mayo” Zambada.

En esas fechas, el CDS estaba estructurado por cuatro facciones: Iván Archivaldo Guzmán Salazar, Ismael Zambada García, Rafael Caro Quintero y Aureliano Guzmán Loera, alias “El Guano”, hermano de “El Chapo”.

Los militares también incluyeron a Juan José Esparragoza Monzón, “El Negro” o “El Azulito”, que falleció durante la pandemia.

Después de eso, se lee en el documento de 2021, la estructura criminal sinaloense no había sufrido más escisiones y deslealtades profundas… hasta ahora.

Por los tiempos del documento, la reciente captura de “El Mayo” Zambada en Estados Unidos no se halla analizada, pero ha trascendido la posibilidad de una nueva traición, ahora de Joaquín Guzmán López contra “El Mayo”.

Ésta sería una de las más grandes rupturas de la organización criminal.