• El presbítero Jorge Carlos Menéndez Moguel y el arzobispo de Xalapa, monseñor Jorge Carlos Patrón Wong, al dar la Comunión en la misa de su aniversario sacerdotal

Cobijados por familiares, amigos y sacerdotes, el arzobispo de Xalapa, monseñor Jorge Carlos Patrón Wong, y el presbítero Jorge Carlos Menéndez Moguel elevaron plegarias a Dios con motivo de sus 38 años de ministerio sacerdotal, durante una misa celebrada anoche en la capilla del Seminario Menor “San Felipe de Jesús”.

En la Eucaristía participaron sacerdotes provenientes de Puebla y Yucatán, así como integrantes del grupo conocido como “Los Palafoxianos”, con quienes tanto el Arzobispo como el padre “Manito” Menéndez, compartieron etapas de formación sacerdotal.

Al inicio de la misa, el arzobispo Patrón recordó que ambos fueron ordenados sacerdotes el 12 de enero de 1988 por el entonces arzobispo Manuel Castro Ruiz. Añadió que, en aquella época, existía la costumbre de que los seminaristas del primer año de Teología realizaran una experiencia formativa fuera de Yucatán.

Su curso, integrado también por el padre Pedro Echeverría López, Jorge Menéndez Moguel, Luis Pool, José Luis Sobrino Navarrete y Juan Pablo Mex Caamal, vivió esa experiencia en Puebla, donde convivieron con seminaristas yucatecos, campechanos, venezolanos, poblanos y nicaragüenses.

El Arzobispo expresó su alegría por la presencia de cuatro sacerdotes poblanos que compartieron con ellos un año de formación y posteriormente se procedió a la presentación de los invitados.

Durante la homilía, el padre Jorge Carlos Menéndez Moguel fue el primero en dirigir un mensaje, en el que agradeció a los asistentes por acompañarlos en la oración, la acción de gracias y la celebración eucarística. Dio de manera especial las gracias al padre Ricardo Atoche Enseñat, rector del Seminario Conciliar de Yucatán, así como al equipo formador, destacando la apertura del Seminario y la belleza de la capilla, obra en la que también participó monseñor Patrón Wong.

Asimismo, agradeció la presencia de sus familias y recordó con afecto a José Luis Sobrino y Juan Pablo Mex, sacerdotes ya fallecidos, con quienes compartió la ordenación sacerdotal.

Confesó que tanto el día previo como el de la celebración fueron especialmente significativos por el reencuentro con antiguos compañeros de estudios del Seminario Palafoxiano en el curso 1983-1984.

Relató que, gracias a las redes sociales, hace algunos años se reencontraron y formaron un grupo en el que retomaron contacto tras décadas sin verse. Durante estos días, dijo, recordaron travesuras, maestros y compañeros; algunos se ordenaron, otros no, y algunos más se adelantaron en el camino de la vida, pero todos compartieron un espacio fraternal.

El sacerdote explicó que, desde los primeros años de formación teológica, los seminaristas comienzan a imaginar de qué manera ejercerán su ministerio sacerdotal, descubriendo sus carismas, capacidades y preferencias pastorales, siempre abiertos también a la obediencia y al destino que la Iglesia les encomiende.

Subrayó que, tanto en su tiempo como en la actualidad, la formación sacerdotal tiene un objetivo común: prepararse para ser buenos pastores, imitando a Cristo, el Buen Pastor. Recordó que la Sagrada Escritura es rica en esta imagen, tanto en el Antiguo Testamento como en los Evangelios, particularmente en el de San Juan.

Al cumplir 38 años de vida pastoral, esta fecha representa una oportunidad para la evaluación personal del ministerio ejercido: cómo se ha trabajado, cómo se ha servido y cómo se ha respondido al llamado recibido, apuntó. Él mismo, reveló, realizó un balance personal, como le enseñaron sus padres, reflexionando sobre su labor pastoral.

Citó una homilía del papa Francisco en la que describe al buen pastor como aquel que guía a su rebaño, que camina delante, que hace oír su presencia y que conduce incluso por senderos oscuros y cañadas difíciles. El buen pastor debe conocer el camino, ser ejemplo y saber dónde encontrar los manantiales para su comunidad.

Actualmente sirve en Conkal, así como en otras comunidades, y que el Señor lo juzgará por la manera en que ha guiado a las personas que le fueron confiadas.

Posteriormente, el arzobispo Jorge Carlos Patrón Wong dirigió un mensaje en el que se unió al agradecimiento expresado por el padre “Manito”, extendiéndolo a las familias, amigos, al coro, a los sacerdotes y al equipo formador del Seminario. Compartió una reflexión recibida de una persona mayor, quien describió a los sacerdotes fallecidos como “ángeles en el cielo” y a los celebrantes como “ángeles en la tierra”.

Aseguró que todos los bautizados están llamados a vivir, desde la tierra, una anticipación de la eternidad, haciendo resonar en la vida cotidiana lo que se vive en el cielo. Señaló que las vocaciones, incluida la sacerdotal, están llamadas a ser puente entre lo humano y lo divino.

Durante un desayuno con los sacerdotes palafoxianos, recordó las travesuras de la época de formación, subrayando que ninguna de ellas puso en riesgo la vocación sacerdotal. Señaló que las correcciones recibidas entonces siempre estuvieron orientadas a formar mejores sacerdotes, no a infundir temor o desaliento.

En la actualidad, continuó, las correcciones, fracasos y momentos difíciles no deben poner en riesgo la vocación, ya sea sacerdotal, matrimonial o consagrada, y exhortó a contar siempre con amigos y hermanos que sean acompañantes en las altas y las bajas de la vida.

El prelado agradeció a Dios por los formadores, obispos, familias y amigos que los acompañaron sin poner en riesgo su vocación. Explicó que acompañar significa caminar juntos, compartir sueños, fracasos y esperanzas, sin dejar que nadie se sienta solo.

Finalmente, recordó que al presentar el libro “Los tiempos de Dios son perfectos”, del padre Jorge Laviada Molina, agradeció a Dios por haberlo conectado con otras vocaciones, afirmando que su vocación ha sido siempre para servir a otras, incluso al llegar a los 38 años de sacerdocio.

Al término de la misa, el padre Ricardo Atoche agradeció la presencia del arzobispo y del padre Menéndez Moguel, mientras que monseñor Patrón, en tono de broma, dijo que sus canas tienen nombre y reiteró el llamado a la paternidad espiritual.

Los sacerdotes de los años de Puebla que estuvieron presentes fueron Jesús Israel Mercado Serrano, Pedro Ramírez Moreno, José Fernando Morales Hernández, José Alfredo César Hernández, de Cholula; Alejandro Uc Uc, de Campeche, así como los yucatecos Pedro Echeverría López y Luis Pool.— Claudia Sierra Medina

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