Su imagen serena enfundada en alba guayabera parece mirar a los presentes desde un rincón del escenario, rodeado de flores blancas cual tributo de admiración y respeto. La pintura del compositor yucateco Manuel Merodio Caballero parece recordarnos que, si bien hay tristeza por su ausencia física, su recuerdo persiste y vive en los corazones de quienes disfrutan del legado musical que en vida creó.
La noche es fresca en la explanada central del Museo de la Canción Yucateca del barrio de la Mejorada, incluso lo es demasiado para algunas personas del numeroso público, que optan por guarecerse en los corredores del recinto.
Es la ocasión propicia para rendir homenaje a un compositor cuya sensibilidad y talento quedaron plasmados en entrañables temas que han nutrido el cancionero de la trova yucateca.
El homenaje de anteanoche a Merodio contó con la participación de la Orquesta Típica Yukalpetén, el Trío Ensueño, Las Trovadoras del Mayab, Roberto Arcila y Ana Trillo Merodio, ésta última nieta del autor.
Elena Fernández Moral, presidenta del Museo, al referirse al legado musical de Merodio Caballero señaló que constituye un acervo importante que casi no se conocía y ahora interesa mucho que se divulgue.
Las palabras alusivas al artista estuvieron a cargo de su hija, la actriz Bertha Merodio Sentíes, quien aseguró que para la familia era motivo de orgullo que el compositor siguiera vivo en la memoria de la sociedad.
Nació en Mérida el 24 de diciembre de 1927 y falleció el 3 de julio de 2021. A los 17 años decidió establecerse en Ciudad de México. Profesionalmente se desempeñó como publicista en las más importantes estaciones de radio de la época, la XEQ y XEW.
Ahí conoció y colaboró con el programa “Quiero trabajar” del también yucateco Ramiro Gamboa, el Tío Gamboín. Aunque componía desde una edad muy temprana, fue en 1950, a los 23 años, que sus canciones empiezan a ser reconocidas e interpretadas por destacadas figuras.
El Cuarteto Armónico grabó sus boleros “Bien amada” y “Primera ilusión” en 1955, “Muchacho sentimental” en 1956 y “Sin decirlo te quiero” en 1960. Ésta última también la grabaron Amparo Montes y Beatriz Eugenia.
“Mi mal comportamiento” fue llevada al disco por el Trío Tecolotes, Pepe Jara y Los Duendes de México, y Luis Demetrio; “Ya viví”, por José José, Zaima Beleño y Los Tres Montejo; su bolero de mayor éxito, “Te olvidaré”, promovido por Luis Demetrio y Manzanero con la editora Compás y grabado por Bola de Nieve, Olga Guillot, Lucho Gatica, Antonio Prieto y Daniel Riolobos.
En 1970 retornó a Mérida con su esposa Irma Sentíes Espinoza, quien fue su principal fuente de inspiración. Trabajó como publicista en la antigua Cervecería Yucateca. Entre sus canciones también destacan “Éramos”, “Cuando me paré”, “Lo que pudo haber sido”, “Amor, la mágica esperanza”, “Volvamos a ser novios”, “Amor escondido”, “Aniversario de amor”, “Tus celos”, “Enamorado para siempre”, “Nuevo querer”, “El medio sol de un beso”, “Puede correr el tiempo”, “Se adivina un perfume de rosas” y “Mi novia vive cerca del mar”.
Programa
El homenaje de anteayer se inició con la proyección de un vídeo con imágenes de diversas etapas de la vida de Manuel Merodio mientras se escuchaba “Ardit”, el único registro musical original que se conserva con su voz.
Roberto Arcila y su grupo (Juan Carlos López al piano, Miguel Mañaná en las percusiones y Armín Wejebe en el requinto) interpretaron “Paraíso prometido”, mejor conocida entre los trovadores como “Pájaro bebé”; “Celos” y “Éramos”.
Las Trovadoras del Mayab —Helena Medina, Melisa Sansores, Josselyn Pérez y Ana Irán Cano—, con acompañamiento de Julián López en las percusiones, cantaron las jaranas “Yucatequita” y “Joloch muñeca”.
El Trío Ensueño —Diego Jesús Cocom Cocom, José Moisés Osorio Novelo y Ricardo Jiménez Vallejos— interpretó por su parte “Sin decirlo te quiero” y “Amanecer en La Habana”.
A su vez, la Orquesta Típica Yukalpetén, con sus solistas Emma Isabel, Javier Alcalá, Aeda Fernanda y, como invitado, Alfredo Bolio, todos bajo la batuta del maestro Pedro Carlos Herrera, ofreció “Mal comportamiento”, “Te olvidaré”, “El medio sol de un beso” y “Muchacho sentimental”.
En la parte final de la velada, en un rincón bajo los arcos del Museo, acompañada al piano de Emilio Bueno, Ana Trillo brindó por la memoria de su abuelo e interpretó “Amor, la mágica esperanza”, que éste le regaló al cumplir ella 15 años.— Emanuel Rincón Bécerra



