• A la izquierda, algunos de los asistentes a la presentación del libro; sobre estas líneas, la señora Anabel Rosado Castro con el ejemplar
  • dsf dsf dsfkjsdkjfsdfkjsf sdkj dfñdsjdfsdñfsfsjffjksdf sfsdfGallia est omnis divisa in partes tres, quarum unam incolunt Belgae, aliam Aquitani, tertiam qui ipsorum lingua Celtae

El libro “Los tiempos de Dios son perfectos” es un medio privilegiado para entrar en contacto con un legado vivo que, más allá de la figura del padre Jorge Antonio Laviada Molina, conduce directamente a Jesucristo, afirmó el arzobispo de Xalapa, monseñor Jorge Carlos Patrón Wong, durante la presentación de la obra, que tuvo lugar ayer en el Seminario Conciliar de Yucatán.

El prelado señaló que es a través de Jesucristo como las personas pueden hacer el bien a los demás y que el padre Jorge Laviada, como buen sacerdote, mantuvo una gran amistad con Cristo, lo que lo llevó a convertirse también en un amigo cercano de todos quienes convivieron con él.

“Ayudó a todos los que convivimos con él a que tuviéramos una vida más humana, más cristiana. Y creo que el libro puede ayudarnos a que repitamos esa historia. Vivir a Cristo acá y transmitirlo y haciendo que todas las personas que entren en contacto con nosotros tengan una vida más humana y más cristiana”, continuó.

La presentación del libro se realizó en el Aula Magna del Seminario Conciliar de Yucatán y fue encabezada por el arzobispo de Xalapa. La publicación, de 85 páginas y a beneficio de la operación de la casa formadora de sacerdotes, es una iniciativa de Dwight Navarrete Muñoz y Enrique González Prieto.

Homilías

La obra es un compendio de 30 homilías de las misas celebradas por el padre Jorge Laviada durante su último año de vida, y siete semblanzas que abordan distintas facetas del sacerdote, desde su labor pastoral hasta su vida familiar, como sacerdote, hermano y tío.

El padre Jorge Laviada, teólogo y rector del Seminario Conciliar, falleció el 9 de junio de 2014 mientras jugaba fútbol en la cancha de la casa formadora.

El libro fue editado por Factoría e impreso en Uniprint, unidad de negocios de Grupo Megamedia, y cuenta con un código QR que permite al usuario escuchar las homilías en la voz del propio padre Laviada.

Ante sacerdotes, seminaristas, amigos y familiares del padre Jorge Laviada, entre ellos la alcaldesa de Mérida, Cecilia Patrón Laviada, prima del exrector, el arzobispo Patrón Wong realizó la presentación oficial de la obra en un acto emotivo y lleno de recuerdos, en el que también participaron el presbítero Ricardo Atoche Enseñat, rector del Seminario; Dwight Navarrete y Noemí (Mimí) Laviada Molina.

En el Aula Magna se colocaron portadas ampliadas del libro, que muestran una fotografía del padre Jorge Antonio sonriente.

Durante su intervención, el arzobispo compartió que al llegar al Seminario lo primero que hizo fue acudir al Santísimo Sacramento y pedirle orientación sobre lo que debía expresar en la actividad de ayer. Señaló que la primera intuición que surgió en su corazón fue la comunión de los santos.

Explicó que este concepto da un carácter especial a la presentación del libro, pues quienes estuvieron presentes no solo recuerdan, sino que viven la comunión de los santos, entendida como la certeza de que las relaciones humanas construidas en la tierra tienen vida eterna. Añadió que, a través de recuerdos, mensajes, lugares, sabores, colores y personas, se descubre que quienes han partido permanecen vivos tanto en la memoria como en la vida espiritual.

“Yo nunca lo vi muerto (al padre Jorge Laviada), nunca fui al cementerio. Cuando estaba en Roma y cada año venía a Mérida, teníamos siempre un día para conversar, para comer, para platicar y todos los años recorría con él de nuevo todos los espacios del Seminario. Y hablábamos de tantas cosas, de nuestra vida, de la Iglesia, del Seminario, de la vocación. Seguí haciendo eso después de que él falleció”, compartió el prelado.

“Yo lo puedo ver cuando veo a cada uno de ustedes, cuando veo a Mimí, cuando veo a la familia de Jorge, a tantos amigos y amigas de escuela, de aventuras, de apostolados, los que hemos vivido en muchas situaciones desde Vifac o en Impulso Universitario. Cada vez que les veo y les abrazo, recuerdo algo del padre Jorge. Eso también es la comunión de los santos”, manifestó.

Dijo que esa experiencia se extiende a las nuevas generaciones de seminaristas que no lo conocieron personalmente, a través del testimonio de los formadores actuales.

Patrón Wong señaló que el Seminario está tejido por una red de relaciones humanas y espirituales que trascienden el tiempo y el espacio, y que el libro constituye un instrumento para hacer presente esa comunión de los santos. Citó al papa León XIV, quien afirmó que “la memoria actualiza el llamado”, y subrayó que la lectura de las homilías, la contemplación de las fotografías y la escucha de la voz del padre Laviada permiten actualizar la presencia de Dios.

Recordó palabras que el padre Jorge le escribió cuando fue ordenado sacerdote, en las que expresaba que Dios le había concedido muchos sacerdotes amigos y que ese día le regalaba un amigo sacerdote. A partir de ello, reflexionó que en el Seminario se aprende a ser amigos y hermanos en Cristo, y que esas relaciones no son comunes, sino formativas y duraderas.

Monseñor Patrón Wong añadió que el padre Laviada conservó todas las cartas que recibió durante su estancia en Roma y destacó que su memoria debe entenderse como una memoria viva, no de museo ni de nostalgia, sino orientada al presente y al futuro de la Iglesia, del Seminario y de México.

El proyecto editorial

En su intervención, Dwight Navarrete Muñoz explicó el origen del proyecto editorial, a iniciativa de Enrique González Prieto, quien había solicitado al padre Laviada Molina permiso para grabar sus homilías durante un año.

El sacerdote aceptó de inmediato, indicó.

“Hoy les quiero revelar un secreto, que lo era para mí hasta que hace poco me lo comentó Enrique. Cuando el padre Jorge aceptó, le dijo: ‘Enrique, después me las prestas porque, ¿sabes una cosa?, cuando termino la misa y empiezo a tratar de recordar qué dije, no me acuerdo’. Cuando Enrique me lo comentó, pensé lo que seguramente ustedes están pensando: el Espíritu Santo hablaba por él, a tal grado que no era él y su mente, sino era el Espíritu Santo que nos mandaba el mensaje”.

Tras el fallecimiento, se decidió dar forma al material recopilado mediante un libro que diera fe “del legado del padre Jorge, que pueda servir para que sigamos gozando y reflexionando sus mensajes y, al mismo tiempo, ayude al Seminario”.

Navarrete Muñoz detalló el proceso de transcripción, revisión y edición de las homilías, así como la colaboración de diversas personas, entre ellas sacerdotes, formadores, correctores y personal de Grupo Megamedia. Destacó la incorporación del código QR como un elemento innovador que permite escuchar los mensajes en el momento que se dieron.

También explicó que se convocó a personas que conocieron al padre Laviada en distintos ámbitos, como el Seminario, Vifac e Impulso Universitario, para elaborar semblanzas que reflejaran su testimonio y legado en cada uno de esos espacios.

Por su parte, el presbítero Ricardo Atoche Enseñat, rector del Seminario, recordó que el padre Laviada Molina fue su padrino de ordenación y compartió anécdotas que reflejan su carácter formativo, su cercanía con los entonces estudiantes de la casa y su espiritualidad.

“En mi oficina de la rectoría tengo un cuadro con la imagen del padre Laviada en la que está sonriendo. Y cuando están hasta el tope los problemas de la rectoría y las tensiones, lo volteo a ver y le digo: ‘Sí, tú solo te estás riendo, ¿verdad?’. Y le pido que me ayude”, bromeó.

También compartió varios recuerdos. “Cuando todavía estaba en etapa filosófica, no podía entrar a las clases de teología, pero me paraba detrás de la puerta o me escondía detrás de la ventana para escuchar sus clases de teología. El padre Laviada conoció el corazón de Jesús. La boca habla de lo que lleva el corazón. La teología de la que habla en sus homilías es porque él conocía a Jesús”.

Destacó que el legado del padre Laviada continúa influyendo en la formación de seminaristas. “Muchos de los criterios con los que el equipo formador continúa trabajando con estos jóvenes vienen de él, de los recuerdos, de las enseñanzas, del amor y del cariño que nos tenía como seminaristas. Eso no se puede perder en esta casa. Y tiene que florecer en las futuras generaciones”.

Durante la presentación se reprodujo un fragmento de una de las homilías incluidas en el libro, lo que permitió escuchar nuevamente la voz del sacerdote en la casa formadora. La conducción del evento estuvo a cargo de Alejandro Esquivel Mimenza, amigo del padre Jorge Antonio, mientras que la biografía fue escrita por Luis Alberto González Uribe.

Al finalizar el acto, el arzobispo Patrón Wong y el padre Ricardo Atoche firmaron ejemplares del libro, el cual se encuentra a la venta en el Seminario Conciliar de Yucatán a un precio de 450 pesos, en beneficio de la casa formadora de sacerdotes.— CLAUDIA SIERRA MEDINA

Libro Más detalles

El Seminario Conciliar fue sede de la presentación del libro “Los tiempos de Dios son perfectos”, ayer.

Mensaje para todos

El arzobispo de Xalapa, monseñor Jorge Carlos Patrón Wong, explicó que la obra resulta valiosa para quienes desean hacer crecer en sí mismos la presencia de Dios, para quienes buscan descubrir un llamado vocacional y para quienes desean ser alentados por el Evangelio a través del testimonio de un sacerdote yucateco que vivió entre la comunidad y dio abundantes frutos a lo largo de su vida.

Noticias de Mérida, Yucatán, México y el Mundo, además de análisis y artículos editoriales, publicados en la edición impresa de Diario de Yucatán