MÉRIDA.- Finalizó el 2025 y con él terminó la mitad de esta década. Ese año ha dejado en la historia momentos importantes.
En materia de seguridad, las cosas no cambiaron mucho en México; Yucatán, por su parte, vivió episodios de violencia y hechos que han dejado huellas imborrables y que ponen en duda la seguridad que se presume en la entidad.
Entre linchamientos, feminicidios, desapariciones forzadas y otras cosas, transcurrieron los 12 meses del año.
A continuación, un recuento de los hechos policiacos que marcaron el 2025 en Yucatán.
Retención de alumnos en una secundaria de Mérida
Desde el primer mes del año, enero, se registraron hechos sin precedentes.
Ejemplo de esto es el caso de una persona que, entre engaños y distracciones, logró ingresar a la escuela secundaria “Agustín Vadillo Cicero”, llegó a un grupo sin maestros y entre gritos e insultos incitó a los jóvenes a cometer actos que atentan contra sus vidas, y sexuales con el grupo.
El hombre, identificado como José T. M., retuvo a los jóvenes por 40 minutos sin que el personal de la institución educativa se percatara de la situación de vulnerabilidad en la que se encontraban los estudiantes.

Finalmente un maestro se dio cuenta y obligaron a José a dejar la institución, pero no solicitaron apoyo de las autoridades.
Los familiares de los alumnos se enteraron de lo ocurrido y por esto al día siguiente realizaron una protesta que obligó a las autoridades a abrir una carpeta de investigación de la cual derivó la detención del hombre.
Días después, el sujeto fue ingresado al hospital psiquiátrico de Mérida.
Linchamiento en Tekit
A finales de enero ocurrió uno de los casos de violencia más graves que se han registrado en Yucatán: el linchamiento de Ismael Alejandro Abán Canché, alias “El Wero”.
El joven murió en manos de pobladores de Tekit luego de causar heridas de muerte a una mujer, todo esto ante la ineficiencia, la vista y la indiferencia de las autoridades.
Fue la tarde del lunes 27 cuando la cámara de seguridad de una casa captó al “Wero” caminando por una calle principal de Tekit con un madero en la mano.
Le bastaron unos segundos para meterse a una vivienda y atacar a una mujer de la tercera edad identificada como María Candelaria Sosa Poot, “Doña Candy”, de 69 años de edad, dejándola herida de muerte.
Este fue un delito más de la larga lista que pesaba sobre el “Wero”.
Ante la inacción de las autoridades por resolver delitos, los pobladores decidieron ir en busca de este joven a su domicilio. Piedras y palos llovieron sobre la casa del Ismael, a unos cuantos metros del cementerio de la comunidad.
Pasaron varias horas para que la policía interviniera en la situación.
Luego, agentes de la Secretaría de Seguridad Pública (SSP), lograron la detención de este joven, pero el mismo les fue arrebatado de las manos por una turba enojada.
Los habitantes de Tekit lanzaron piedras, palos, patadas y golpes sobre la humanidad del “Wero” quien no se podía defender debido a que estaba inmovilizado tras una detención policial.
Después de varios minutos, le prendieron fuego. El joven murió carbonizado ante la vista de cientos de personas y los vídeos fueron difundidos en diversas redes sociales, lo que generó indignación, enojo o empatía en algunas personas.

Por esta muerte fueron detenidos José Alfredo C.C., Miguel Ángel B.S., Luis Ángel C.S., Vicente Raúl C.C. y José Ignacio G.C., todos familiares de doña Candy, los cuales permanecen en prisión luego de ser vinculados a proceso.
A prácticamente un año de la tragedia, los señalados del linchamiento o como lo señala la ley “homicidio cometido en pandilla”, aún no reciben una sentencia.
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Maltrato mortal de un niño de siete años
Aún no se superaba la tragedia de Tekit, cuando las redes sociales volvieron a encenderse luego de darse a conocer la muerte de un niño de 7 años de edad, debido al abandono en que lo tenían su madre y la pareja de ésta.
Los hechos que causaron indignación en la población se registraron la noche del martes 18 de febrero en un domicilio del fraccionamiento Cielo Alto en el municipio de Kanasín.
Incluso fueron motivo para que diversas asociaciones civiles pidieron un Centro de Justicia para infancias.
En el lugar, los vecinos contaron que se trataba de un niño el cual sufría maltrato por parte de su madre a la que las autoridades identificaron como Vilma Concepción M.T., y la pareja de ésta, una mujer identificada como Liliana Elizabeth H.G.
Aquella noche la policía halló el cuerpo del niño en el interior de la casa y rescató a tres hermanos suyos, quienes se encontraban en las mismas condiciones.

Los vecinos aseguraron que el infante había muerto por los golpes que en esa noche le propinaron su madre y la pareja, pero las autoridades explicaron que el protocolo de necropsia señaló que la causa de muerte fue por desnutrición.
Aunque algunos expertos que platicaron con el Diario no estuvieron del todo de acuerdo con este resultado.
Tras las investigaciones, la Fiscalía obtuvo la vinculación a proceso de las mujeres por los delitos de violencia familiar agravada, lesiones y homicidio.
Las mujeres continúan su proceso penal recluidas en el Centro Femenil de Reinserción Social (Cefereso) de Mérida.
Foráneo violento en cafetería de Mérida
Otro tema que también hizo arder las redes sociales en el mes de febrero, fue la difusión de un video en el que se observaba a una persona de origen extranjero causando destrozos y amenazando de muerte a una mujer en una cafetería ubicada cerca del parque de San Juan, en el centro de Mérida.
Los hechos fueron denunciados por la víctima, Ruth Medina la mañana del 26 de febrero, un día después de haber ocurrido.
“Quiero dejar en claro que si me llega a pasar algo hago completamente responsable a Joan Serra Montagut, es un hombre totalmente peligroso e inestable que trabaja con mujeres y niños”, escribió la joven en sus redes.

Después de la indignación que esto generó en redes sociales, la joven presentó formalmente una denuncia ante la Fiscalía General del Estado de la que derivó la detención de Joan.
Después de ser imputado, llegó a un acuerdo con la joven y con el restaurante para la reparación de los daños y finalmente recuperó su libertad.
Golpe al narco en Yucatán
La indignación por el caso de Kanasín y la violencia en el centro de Mérida seguían frescos aún cuando, en febrero cerró con un importante golpe al trasiego de sustancias ilícitas.
El día 13, fuerzas estatales y federales interceptaron un camión tipo “torton” en la carretera Campeche-Mérida.
En la unidad, conducida por José Roberto I. A., de 56 años y originario de Jalisco, se hallaron más de 800 kilogramos de marihuana ocultos en cajas de cartón, además de tres armas de fuego de uso exclusivo del Ejército.
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Tratante “influyente”
Marzo, por otra parte, inició con una noticia que pocas veces se ve en Yucatán: la detención del familiar de un exmagistrado de Campeche, identificado como David “N”, presuntamente vinculado con delitos de trata de personas y desaparición forzada.
Este arresto sería la pieza clave para un hallazgo macabro, meses más tarde, en el corazón de la capital yucateca.
La detención se dio tras el cateo a una vivienda ubicada sobre la calle 57 entre 66 y 68 del primer cuadro de Mérida, que sigue asegurada por autoridades federales encargadas de investigar delitos de alto impacto.
Maestros del CNTE, gaseados en calles del centro
Días después, el 20 de marzo, la tensión se trasladó a las calles del Centro Histórico.
Unos 800 maestros de la CNTE, en el marco de una jornada de protestas contra la Ley del Isstey, intentaron ingresar por la fuerza al Palacio de Gobierno.

Los docentes fueron contenidos por agentes de la Secretaría de Seguridad Pública (SSP) mediante el uso de extintores, en un episodio de confrontación que paralizó el primer cuadro de la ciudad.
El hecho generó repudio entre los docentes hacia el gobernador Joaquín Díaz Mena por la manera en que fueron repelidos con el polvo de extintor.
Sin embargo los maestros fueron recibidos por el gobernador en el palacio, lo que generó enojo a la base trabajadora debido a que nadie más que los líderes pudieron acudir a ese “llamado” del Ejecutivo estatal.
Percepción de inseguridad y crímenes no denunciados
Hay retos que persisten como la percepción de inseguridad y delitos en constante aumento.
En Mérida, la percepción de inseguridad creció a casi 40 por ciento en 2025, un incremento respecto al cierre de 2024, mostrando que más ciudadanos sienten vulnerabilidad cotidiana.
El 93 por ciento de los delitos en Yucatán no se denuncia formalmente, lo que indica desconfianza ciudadana en la protección y persecución de la corporación policial.
La tasa de víctimas de delito creció a 21,071 por cada 100,000 habitantes, la más alta desde 2018, y el estado bajó ocho puestos en esta clasificación.
