Un verdadero calvario ha sufrido Fernando Alexis Ambrosio Loya, luego de un accidente de tránsito ocurrido hace seis años, en el que la persona que lo colisionó se dio a la fuga, dejándolo a su suerte y con severas lesiones que aún no sanan, y con el riesgo de perder la extremidad si no es sometido pronto a una cirugía en el Hospital O’Horán, donde es atendido, la cual no le han realizado por la falta de insumos.

Así lo comparte el lesionado, yucateco de nacimiento, de 30 años de edad, quien clama ayuda al gobernador Joaquín Díaz Mena, ya que los médicos le dijeron que no lo pueden operar porque no hay el material, debido a que el gobierno no ha autorizado el presupuesto destinado al nosocomio.

Explica que el 2 de noviembre de 2019 sufrió el accidente de tránsito, pero la persona que lo colisionó se fugó. Solo se percató que era una mujer, y al no tener su nombre ni otros datos, la demanda que interpuso no procedió.

Rehabilitación tardía

Lo primordial en ese momento era su atención médica, por lo que fue llevado al O’Horán, en donde le acomodaron los huesos de la pierna que quedaron expuestos, y de ahí lo trasladaron a la clínica “T1” del IMSS, donde tuvo la primera intervención quirúrgica: un lavado mecánico o quirúrgico. Dos días después, la segunda cirugía fue una colocación de un clavo centromedular con pernos. Durante un año guardó reposo absoluto, y después llegó la pandemia del Covid-19, así que no recibió las terapias que necesitaba en tiempo y forma.

Tras 18 meses comenzó a recibir la rehabilitación, aunque cuenta que fue un proceso demasiado rápido, y le dieron de alta supuestamente para seguir con su vida normal. Sin embargo, el tratamiento no funcionó.

Necesitaba de otra cirugía, pero en el IMSS ya no lo quisieron operar, debido a que había perdido su seguro y de manera urgente acudió a la Cruz Roja, donde le información que su estado había empeorado al no haber recibido la terapia a tiempo. El clavo que le habían colocado estaba roto y el hueso quebrado, pues no se consolidaron y era necesario una cirugía de urgencia.

Lo ingresaron a la Clínica de Ortopedia de la Cruz Roja, donde estuvo ingresado tres días. Tuvo que pagar la cirugía, que fue onerosa, más el material utilizado, antibióticos, anestesia, y todo lo que implica una operación.

Afirma que en ese sitio sufrió de negligencia médica, porque no lavaron la pierna y se le infectó el hueso y fue diagnosticado con pseudoartrosis.

Tras 10 días de la intervención, el médico que lo atendió, de apellido Padilla, le hizo una primera curación y al momento de drenar la herida, Ambrosio Loya señala que ejerció tanta presión que el área de la fractura fue lesionada de nuevo. En ese momento cuenta que escuchó que algo tronó y desde ese día empezó a sentir como el hueso tronaba.

El mismo doctor le recomendó el medicamento recoveron, que tomó 4 meses con tal de recuperarse, a pesar de que era caro, pero de nada sirvió porque no hubo ningún cambio positivo.

Recuerda que cuando acudió a ver al médico, le informaron que estaba en un curso, y después que ya no estaba en Mérida, y ya no quisieron seguir atendiéndolo en la Cruz Roja.

Lesión tras lesión

Era tanto el dolor que sentía que regresó al primer lugar donde le atendieron, el área de urgencias del Hospital O’Horán.

Según le explicaron, tenía varias heridas conocidas como fístulas, las cuales drenaban sangre y pus. Las tuvo por año y medio, no sanaban y debía siempre usar vendas y gasas. Le manifestaron que necesitaba operarse de urgencia, dado que la placa que le colocaron en la Cruz Roja fue mal puesta y los tornillos fijados estaban rotos.

Un mes después, le atienden en una consulta para dar seguimiento a su caso, y le notificaron que requería de tres a cuatro cirugías seguidas para que la pierna sanara, porque el material óseo que tenía en la extremidad estaba infectado. Le detectaron la bacteria estafilococo dorado, lo que le provocó una osteomielitis crónica y una infección.

Le realizaron una cirugía de retiro de material óseo, denominada “masquelet”, con colocación de cemento óseo y fijadores externos, que es lo que actualmente tiene. Esto ocurrió el 17 de septiembre de 2025, y se supone que a los dos meses le debieron haber quitado los fijadores y colocar las placas y un injerto cadavérico.

No obstante, lleva cuatro meses esperando el injerto que necesita en la tibia y el material de osteosíntesis, que es un clavo centromedular y pernos, a fin de que la cirugía pueda llevarse al cabo. Le indicaron que no hay material, porque el gobierno no ha autorizado el presupuesto para el hospital.

“Ya no aguanto más”

Desde mediados de diciembre empezó a sentir otra vez mucho dolor, y solo le han dado medicamentos para tratar de quitarle la molestia. Ambrosio Loya asegura que no le hacen efecto, que continúa con dolor que por momentos se vuelve insoportable. Un médico particular con el que consultó recientemente le dijo que es urgente retirar los fijadores que le pusieron.

Detalla que siente tirones en los ligamentos de la pierna, lo que no le deja dormir ni vivir.

“Ya no aguanto más”, expresa, razón por la que clama por ayuda para que pueda ser apoyado y le hagan la cirugía que requiere.

Lleva ya en total cinco cirugías desde el accidente, y sigue en la lucha por salvar su pierna, y su propia vida, ya que todo se ha trastocado con este problema de salud.

Hace un llamado a las autoridades para apoyarlo y a la sociedad en general para que se difunda su caso, y pueda recibir la ayuda que necesita con urgencia.