Los cambios bruscos de temperatura no solo impactan las actividades cotidianas de los yucatecos, sino también su salud.
El doctor Miguel Betancourt Cravioto, especialista en salud pública por la Universidad de Londres y director de la Escuela de Medicina de la Universidad Anáhuac Mayab, dice que los cambios extremos de temperatura desorganizan las defensas del cuerpo contra infecciones respiratorias.
“Estas defensas físicas, químicas y biológicas de nuestro cuerpo, cuando están en buenas condiciones, tienen la capacidad de responder a los factores atmosféricos que nos rodean; sin embargo, necesitan adaptarse a ellos y para eso requieren algo de tiempo, lo que significa que existe una pequeña etapa de vulnerabilidad de un cambio de temperatura a otro”, indicó.
“El problema es la naturaleza de estos cambios bruscos de temperatura, pues son tan extremos y rápidos que el cuerpo aún no organiza del todo bien sus defensas contra el frío cuando ya tiene que volver al modo cálido”.
Cuando se presenta el frío se modifica el estilo de vida de la población: los ventiladores se apagan, se echa mano de ropa abrigadora, se consumen bebidas calientes y el cambio de la dinámica social con la “heladez” viene a abonar a la vulnerabilidad transitoria de las defensas del organismo, pues los virus, bacterias, hongos y ácaros pueden desatar reacciones alérgicas que llevan a problemas más grandes.
“Cuando hace frío no es difícil resfriarse o agriparse. El problema es más serio cuando quienes comparten el transporte público, el salón de la escuela o la oficina quedan expuestos a un potencial contagio que pueden llevar a casa y afectar a grupos vulnerables, como los menores de un año de edad, cuyas defensas inmunológicas no están maduras; adultos mayores con niveles de defensa inmunológica que están decayendo, o de aquellos que padecen una enfermedad crónica como diabetes, enfisema o cáncer”, comentó el galeno.
“Ahora bien, si se da la situación como recién sucedió, que luego de poco más de una semana de frío intenso de repente tenemos unas horas de calor extremo durante el día, es normal que los virus, bacterias, hongos, ácaros y polen van a encontrar poca resistencia del cuerpo que estaba en modo frío y que aún no se ha pasado del todo al modo calor”.
Alimentos
El entrevistado apuntó que adicionalmente los cambios bruscos de temperatura también repercuten en la conservación de los alimentos, lo que conlleva un riesgo gastrointestinal si no se manejan adecuadamente.
“Durante los días fríos es muy probable que los alimentos se conserven por más tiempo, pero cuando hace calor si no hay un adecuado manejo y se exponen por mucho tiempo a la intemperie, quizá cuando se ingieran no van a estar en las mejores condiciones y eso es peligroso”, dijo.
“Hay que estar muy pendientes de las señales de alerta, las alergias pueden ser pasajeras y resultado de un estímulo externo del ambiente que provoca tos o estornudos, pero esto es pasajero y normal.
“El problema es cuando estas manifestaciones son continuas por más de 72 horas y vienen acompañadas de fiebre, escurrimiento nasal, ojos llorosos, dolor de cabeza, fatiga y sensación de malestar, es aquí donde se debe acudir al médico para un diagnóstico preciso y un tratamiento adecuado”.
